2/19/2009

EL COSMOS Y LOS MAPUCHES..


"En este suelo habitan las estrellas.
En este cielo canta el agua de la imaginación.
Más allá de las nubes que surgen de estas aguas y de estos suelos
nos sueñan los antepasados.
Su espíritu dicen es la luna.
El silencio su corazón que late."

Elicura Chihuailaf


Iniciamos una serie de 12 Dosieres (1 por mes durante el año 2009) destinados a dar a conocer el pensamiento en relación al Cosmos de nuestros pueblos originarios, tanto de Chile como de las Américas.
En ella hemos buscado los mejores artículos publicados en la Red sobre el pueblo elegido.
Es nuestro aporte al Año Internacional de la Astronomía 2009 y esperamos les agrade esta investigación.
El próximo mes trataremos el tema “La cosmovisión del pueblo aymara”


Nuestro 1er. Dosier esta destinado al pueblo Mapuche.

Mapuches

El nombre que se dan a sí mismos los indígenas de la raza que los españoles llamaron “Araucana”, deriva de los sustantivos Mapu que significa tierra, país, el territorio de la nación propia, la Patria, y Che que significa persona, gente, cada uno de los miembros de la nación. Mapuche, de esta manera, significa gente del país, paisano, compatriota.


De acuerdo a versiones de algunos antropólogos modernos, la denominación Mapuche tenía una connotación similar a la que se daban a sí mismos los pueblos arios de Europa, como Deutche, Tuata y Tota de los germanos, los celtas y los itálicos, que significa “la totalidad”, “todos los hombres”, implicando que sólo los miembros de la propia nación son completa y perfectamente humanos, y los demás lo son solamente a medias.


Todavía no existen conclusiones definitivas acerca de la llegada y evolución específica de la nación mapuche y su cultura en el vasto territorio que abarca la mayor parte de Chile y del centro sur de Argentina.



Las crónicas incaicas hacen referencias a terribles combates
sostenidos por los ejércitos de Túpac Inca Yupanqui contra los mapuches de las regiones entre los ríos Aconcagua y Maipo, donde lograron asentarse en forma permanente, así como una expedición muy numerosa que logró penetrar en territorio chileno hasta el río Maule aunque sin tomar posesión real de la tierra.
De acuerdo a la crónica del inca Garcilaso de la Vega, las tropas de Túpac Yupanqui sostuvieron una feroz batalla contra los mapuches del sur del río Maule, la que se prolongó por cuatro días de combates incesantes, tras la cual el ejército incaico debió replegarse hacia el norte.
Posteriormente se menciona una expedición enviada por el inca Huayna Capac, posiblemente hacia 1525, para reprimir una sublevación mapuche en la región del Mapocho.

Cosmovisión, Mitología y Lengua Mapuche....




O el camino para ser Kimche nge aymi (ser hombre sabio)

Por Jorge Vásquez IturraDirector NacionalSección Arte y Cultura

“...No es posible “aprender” mapudungun, sino se “aprehende” la cosmovisión del pueblo que lo generó”.

Bajo esta simple lógica pretendo daros a entender de manera muy humilde y pequeña la inmensidad de la cosmovisión del pueblo de Lautaro y Caupolicán, el indomable Arauco de Ercilla, los “hijos de la tierra”.
Si hay un palabra que hiere a los agentes globalizadores, es identidad. Y que mejor ejemplo de identidad de un pueblo que se creía brotado de las mismas entrañas de la Ñuke Mapu (Madre Tierra).

Así es: mapuche significa “hijo de la tierra”, y por mapuches eran tenidos todos aquellos nacidos en esta tierra de Chile, bajo el mismo Sol. Huincache era la gente venida desde afuera, del exterior y que no era nacida en esta bondadosa tierra. Pero mapuches también eran aquellos hijos de blancos, descendientes de conquistadores españoles nacidos dentro de la patria araucana.

Es cierto que tenemos sangre europea en nuestras venas, pero, identificarnos sólo con lo occidental no debe ser nuestro horizonte. Somos algo distinto, somos un pueblo nacido de dos grandes razas decía el Dr. Nicolás Palacios, las cuales confluyeron en una tierra hermosa y agraciada que produce los paisajes más hermosos, “...copia feliz del Edén” como dice nuestro himno patrio.

Desconocer nuestros orígenes, es desconocer lo que somos, lo que corre por nuestras venas, lo que sentimos al ver las montañas inmortales, lo que vivimos a diario, lo que dejamos en esta vida.

Y desconocer lo que somos, es desconocer también nuestro pasado y futuro.
Para muestra de lo que somos, un botón:

· Curicó: aguas turbias
· Collipulli: tierra café
· Manquehue: lugar de cóndores
· Nahuelhuapi: isla de pumas
· Quilicura: piedra inclinada
· Apumanque: pareja de cóndores
· Vitacura: Piedras grandes
· Pichintún: poquito
· Coyhaique: valle de coigües
· Kuriche: gente negra
· Cahuin: fiesta, alegría y alboroto
· Pudahuel: lugar de brujos
· Peñalolén: cerros hermanados o parecidos
· Huelen: estar siempre nuevo, renovado, animoso
· Mapocho: lugar de pantanos
· Rangui: la mitad, en medio
· Puyuhuapi: isla de los poyas
· Pichiche: bebé, niño pequeño
· Llalla: suegra

El saludo típico entre los hijos de esta tierra es:
- Mari mari peñi: hola hermano (solo entre hombres) y
- Mari mari laminen: hola hermano (a) (para saludarse exclusivamente entre mujeres y de hombre a mujer y viceversa)

Se saluda a toda la gente tratándolos como hermanos,
¿Por qué?
Simple, porque todos somos hijos de una misma madre.



El mapudungun significa “el hablar de la Tierra” el lenguaje de la Ñuke Mapu, y el hablar de la tierra es claro y puro, no existen insolencias o garabatos, pues la tierra sabia y buena, no creó las malas palabras, ni los insultos para tratar mal a ninguna de sus hijos. El hablar de la tierra es hermoso y bello, y en lo posible debe ser cantado con las melodías más lindas creadas por sus hijos, inspiradas en las originales, como el trinar de las aves, el chocar de las olas, el salto de los ríos, el viento galopante en el aire.

Por eso es que el mapudungun no lleva acentos rígidos, cada hombre debe ponerle la entonación a lo que habla, pues es su sentimiento el que tratará de expresar. Determinados acentos en determinadas palabras pueden expresar tanto sentimiento de rabia, como de amor.
Cuando dos mapuches se encuentran existe toda una ceremonia, un protocolo que siguen naturalmente. Primero se le saluda (hola peñi o lamngen), segundo se le pregunta por su salud, porque como está su familia cercana, luego su familia lejana, después su gente, su comunidad y hasta su estado de ánimo. Se trata de pasar la mayor cantidad de información, de manera tal de funcionar como una suerte de noticiario diario de las actividades y actualidad de cada comunidad y familia.

En el mapudungun existen siete vocales, y según la teoría gramática, mientras mayor número de vocales, más palabras puede tener un pueblo, y más desarrollada es su lengua, y si hablamos de un pueblo que lleva casi 20.000 años comprobado científicamente en Chile, no es menor.
Pero ¿Qué pensaban los mapuches respecto a su entorno?

Ellos creían que el mundo era como una naranja, de la cual solo la mitad lo podían apreciar quienes vivían en este mundo. Y cuando le enseñaban esto a los niños, lo hacían con el kultrún.
Ellos creían en el kultrún como un regalo de los dioses, en el cual se expresaba una representación material de la tierra. Tenía una parte visible y otra invisible, por eso la forma de media naranja del instrumento mágico-ceremonial.

Durante las noches, el Ngenpin (el dueño de las palabras) era el encargado de la oratoria, y de contar en canciones las historias antiguas. Eran verdaderos libros andantes, y contaban a los niños las historias de cuando los dioses crearon la tierra, y le dieron esta forma.

En la parte no visible del mundo, la Wenumapu, habitan la familia Wenu, los dioses, ellos son: Wenu Fücha (el anciano), Wenu Kushe (la anciana), Wenu Weche (el joven) y Wenu Ülcha (la jovencita). Aquí, en este mundo al igual que en el visible, existe dualidad, no hay Fücha sin Kushe, ni hombre sin mujer. Los ancianos son los encargados de entregar la sabiduría a los jóvenes, y los jóvenes de inyectar vitalidad a los ancianos.

Actúan como un todo único e indisoluble. Tal vez por eso el éxito de Chaw Ngüneche (Dios Padre) después de la incursión católica en nuestras tierras.


Pero entre los dos mundos, el de Nagmapu habitado por hombres y la Wenumapu, residencia de los dioses, estaba la Rangiñmapu, la tierra de los espíritus, que es una zona intermedia entre ambos. Aquí viven todos los muertos, en espera por el término de su aprendizaje.

Los símbolos que aparecen en el Kultrún significan la vida (las cruces girando o esvásticas) y se encuentran también representados el Sol y la Luna. Las Y ejemplifican la “pisada del pollo”, cada pisada es un día y el año se divide entre los cuatro grandes días o pisadas del pollo (Solsticio de Invierno, Equinoccio de Primavera, Solsticio de Verano y Equinoccio de Otoño).

La educación mapuche estaba orientada hacia la inmortalidad. El principal objetivo no era ser el más popular, ser el más rico, tener más mujeres, o incluso ser lonko, eso no era lo esencial en la vida. Lo más importante era ser kimche (hombre sabio), y esto, la sabiduría, solo se alcanzaba aprendiendo todos los conocimientos de la tierra, es decir, conociendo las leyes naturales que dominan y dirigen la vida.

Si un ser nge (ser humano) cometía algún error por desconocer las leyes naturales, producía un desequilibrio en la naturaleza, por lo tanto había que aprender a comportarse frente al medio, a ser respetuoso por los demás seres vivientes, también hijos de la Tierra, y de los dioses, y no por ser más pequeños, menos importantes. Kimche nge aymi (ser persona sabia) era el horizonte más preciado para esta raza.

Los hombres que dejaban el mundo visible, y habían alcanzando gran sabiduría, vivían en lugares más cercanos a la Wenumapu, y tras pasar cierto tiempo, y alcanzar la sabiduría total, se unían con los dioses grandes y pasaban a formar parte de ellos.

Cuando alguien dejaba este mundo, no es que muriese y desapareciese para siempre, no. Solamente se iba a dormir, para despertar después de un largo viaje en el mundo de los espíritus, donde habitan todos nuestros antepasados. Los que han sido destacados en la comunidad, por su accionar, tienen privilegios en este mundo.

Por eso es que era habitual que los espíritus de los difuntos nos vinieran a visitar, y que conversaran con nosotros aconsejándonos incluso en nuestros sueños. Y esto porque la sabiduría alcanzada por ellos, podía ayudarnos en nuestras vidas, ya regidas por las leyes naturales, emanadas de la creación de los pu ngüchem (dioses).

Aunque también era habitual la visita de los Pillan, aquellos espíritus más revoltosos, que no habían aprendido a ser tan sabios, y estaban más cerca de nuestro mundo, nos visitaban a menudo.

Los dioses dirigían nuestro destino, y nosotros para llevar una mejor vida, debemos de aprender cuáles son las leyes naturales que rigen el mundo, no las creadas por los insensatos hombres, que de ser sabios, ya no estarían aquí.

Estas historias, y muchas otras las contaba también el werken, el mensajero de los pueblos, que junto al ngenpin, eran los más cultos de todos los hombres.
Durante el Nguillatún, que se celebra para cada año nuevo, el Ngenpin hace un canto introduciendo toda la mitología la mapuche, pueden ser horas de hermosos cantos y relatos, a la luz de la fogata, esperando la llegada de Gñelfe (la estrella de la mañana) señalando el año nuevo, el día más corto del año, el día en el que padre Sol comienza a acercarse nuevamente a estas tierras, ese día es durante el Solsticio de Invierno.

Para año nuevo, las machis hacían ceremonias donde “curaban” a las personas enfermas. Y colocamos curaban entre paréntesis, porque ellas no sanaban, sino que quitaban las energías negativas de los demás, cargándoselas ellas. Gracias a su rito de Kefafan (concentración) hacían oraciones para concentrarse, y convencerse absolutamente de lo que iban a hacer, para que ningún espíritu se interpusiese entre ella y su objetivo, por muy poderoso que fuese. Por eso es que se desgastaban mucho y solo podían repetir esto para el próximo solsticio.
Estamos en Wetripantu, año nuevo, y además de contar historias antiguas, leyendas, mitos y creencias; curar, quitar las enfermedades y celebrar el año que se va, también se transmiten los conocimientos ancestrales de generación en generación.

Estos conocimientos no son producto de la “iluminación” sino que del propio aprendizaje de los pueblo, mediante la observación de la naturaleza, algo muy similar a lo que plantea Carlos Keller Rueff como el óptimo dentro de las ciencias sociales en sus Tomos de Sociología “...para alcanzar la verdad de la realidad social, es preciso dedicarse primero a observarla y luego a sacar hipótesis, conclusiones y finalmente leyes...”.

Los conocimientos antiguos enseñan que al acercarse el Sol, se recibe más calor, hay que abrigarse menos. El Sol da vida a la tierra, da más brotes de plantas, durante este tiempo cantan los pájaros trinos maravillosos.

Se deja lo viejo atrás y comienza lo nuevo. A media noche toda la familia va a bañarse a las vertientes, para botar lo viejo que se lleva en el cuerpo, y recibir el año nuevo purificado por el agua de la tierra. Previamente hacen una oración de agradecimiento por lo que dejan atrás, y se enfrentan limpiamente para un año nuevo.
Se dan las gracias por las cosas que pasaron, buenas o malas, ya que unas se disfrutan, y de las otras se aprende. Se hacen además las pases, para renovarse y empezar todo de nuevo.
A los niños se los engaña diciéndoles que ese día el agua está más calentita que cualquier otro día. E inmediatamente después, se celebra todo la noche y el otro día completo.

Ese día además, ocurre una actividad muy importante, se entregan oficialmente las funciones a la comunidad por los lonkos a los nuevos integrantes de la vida burocrática, los jóvenes que ya están en edad de adquirir responsabilidades. Junto con el Wetripantu (año nuevo), nacen también los personajes nuevos para la comunidad.

Ese día además, ocurre un acto muy simbólico dentro de las familias. Ese día el abuelo, sella el pacto de linaje familiar, entregándole su nombre a su nieto en edad previa a la adultez. Esta ceremonia se llama (lakutun) y es muy importante porque no solo se continúa el linaje sino que además, se preservan las tradiciones y riquezas propias de cada familia.

También se hacen solamente durante esta noche, los katawün, u orificios en la oreja para colocarse aros. Extraña costumbre adoptaba apenas un siglo antes de la llegada de los españoles, influenciados quizás por los Inkas, o por pueblos más lejanos como los Rapa Nui, eso a ciencia cierta aún no lo sabemos.

El Wetripantu siempre se recibe con mucha alegría. A partir de ahora las flores brotan, los ríos corren vigorosos, los animales comienzan a aparearse y generar más vida, y los hombres comienzan a amarse nuevamente.

Para comprender este pensamiento tal vez deberíamos fijarnos más en nuestro medio, en lo que nos rodea, en nuestros bosques y montañas, ríos y lagunas, valles y desiertos, en nuestra tierra.
Somos herederos del valiente Valdivia y de sus heroicos acompañantes, que cabalgaron durante meses, con medio centenar de kilos de armaduras en busca de una tierra en paz, para trabajar la tierra y criar familia.

Pero también somos herederos de esto otro, de los Wetripantu, de las machis, de Peñalolén, de los Pillán, y de la Ñuke Mapu. Más aún, con una tierra tan linda, llena de todo, llenada por todos los paisajes y climas del mundo, es en verdad una Madre Tierra, una Patria llena de magia y vida que nos invita a conocerla un poco más, respetarla y quererla, quizás incluso hasta algún día a ser pu kimche (hombres sabios), y comprender un pichintún las leyes que rigen nuestro destino, regalándole de esta manera un mejor mundo a nuestros pichiches, a los que vendrán.

RE-DESCUBRIENDO LA CIENCIA MAPUCHE...


Para la cultura mapuche la ciencia es entendida como un todo armónico, el universo se ve como un gran ser vivo que regula su propio ser y que utiliza las energías para auto regenerarse y manifestarse reproduciéndose en cualquiera de sus dimensiones ya sea en este mundo material o NAG MAPU o en el mundo intangible o metafísico el WENU MAPU, lugar donde van los que fueron CHE o gente después de su paso por el ciclo de la vida terrenal.

El KIMUN o saber ancestral nos entrega algunos elementos que nos corroboran la visión de ciencia de la cultura mapuche, es así como el axioma que dice KOM KIÑE MEU MUTEN DEUMALEY PU ANTU, PU PULLU, KA PU WANGLEN, PU CHE, PU MAPU, que al traducirlo nos dice que todo esta hecho de lo mismo, el sol, el espíritu, las estrellas, la gente, la tierra corresponde a la verdad de todo lo que existe esta conectado con todo lo demás, diferenciándose de la visión de ciencia que tiene el occidental quienes fragmentan, dividen o comparten la realidad lo que les impide comprender la complejidad y la simplicidad del universo que nos rodea.
La ciencia mapuche nos dice que arriba y abajo existe lo mismo y todo esta compuesto de partículas de energía llamadas NEWEN o fuerza cósmica la cual encontramos simbolizadas en relatos que hablan del origen del ser mapuche y del universo (WANGLEN, TRENG TREG Y KAY KAY, WIRA KA LEUFU y otros) todos ellos nos aportan un conocimiento para descifrar lo que conforma el cosmos y como los sabios mapuches los interpretaron. A continuación un aspecto resumido de la ciencia mapuche a la cual hemos denominado astros mapuches o astronomía desde lo mapuche.

ANTU, el sol generador de la vida y fuente de energía, es un newen controlador de la naturaleza y concebido por los antiguos sabios como el padre originario ancestral, hacia el se dirigían los ritos que tenía por finalidad restablecer el equilibrio en el NAG MAPU, no se le veneraba como un dios si no que como una fuente infinita de energía que permite la sobre vivencia terrenal.

KUYEN, la luna considerada madre controladora del espíritu de las aguas y de lo femenino, protectora de los sueños y testigo de la lucha que el mapuche tiene permanentemente con las fuerzas del mal atribuidas a los WESA NEGEN o fuerzas negativas a las cuales por su debilidad les ésta permitido actuar solamente en el mundo material o tangible.
KUYEN tiene una estrecha relación con la mujer mapuche por que controla el ciclo de fertilidad de ésta (KIYENTUN) lo cual era simbolizado con un rito.

WANGLEN, las estrellas o soles que se encuentran en otras dimensiones espacio temporales del universo pero que ejercen influencia como parte de un todo armónico del WENU MAPU o cosmos mapuche.

TOKI KURA, o hachas de piedra, denominación que reciben los meteoritos, verdaderos fragmentos de cuerpos sólidos que existen en el universo. La caída de un TOKI KURA era de buen augurio pues representaba un destino, poder de quien naciera a la vida en el LOF, es así que se dice que cuando nació LEFTRARU o LAUTARO los sabios vieron caer un TOKI KURA que le fue entregado cuando asumió la dirección del pueblo en la lucha de liberación, lo mismo se dice de cuando nació KAPLANG hijo del gran MAGUIL WENU.

WIKA KA LEUFU, nombre mapuche para identificar la vía láctea, corresponde al lugar donde se encuentra nuestro NAG MAPU y los sabios lo veían como un gran río aplastado por un guerrero ancestral quien venció a las fuerzas negativas que habían logrado trascender al principio del todo, el origen del universo.

GUL POÑY, que se traduce como montón de papas, corresponde a la constelación conocida por los occidentales como la Pléyades, los sabios decían que regia la producción de alimentos tales como cereales, leguminosas y tubérculos, también se le conoce como la gallina con sus pollitos.

PUNON CHOIKE, la huella del avestruz, así se identifica a la constelación de Orión lugar considerado por los kimche o sabio como mágico y sagrado, era estudiado por los conocedores e iniciados en las ciencias ocultas mapuche ( de lo cual no se me esta permitido hablar) tan solo podemos agregar una mística relación con la danza del CHOIKE PURUN en la cual se alcanza la experiencia de un vuelo místico de comunicación con lo absoluto donde se pierde la noción del tiempo y aparecen seres y personas ancestrales los que otorgan un poder inigualable y enseñan como ampliar el sentido del ser más allá del horizonte visible.

WENU MAPU, es el universo, el cielo, el territorio donde habitan los antepasados y adonde llegaremos quienes no transgredamos las leyes y el orden natural de las cosas convirtiéndonos en halcones o cóndores del sol.
Esto corresponde a un reducido rescate del conocimiento y sabiduría mapuche pero, sin embargo, de una gran importancia para reconstruir nuestra ciencia como patrimonio colectivo de un pueblo cultura originaria.

El PELOM ésta despertando el PULLU de la gente de la tierra, por ello mirando al pasado y sabiendo que teníamos, y quienes éramos, podremos construir el futuro, por que en el pasado éramos más sagrados, más espirituales.

América del sur -
Calendarios solares indígenas:
el otro Año Nuevo

Guiados por los ciclos del sol, los pueblos originarios desarrollaron sus calendarios. Topógrafos e ingenieros, junto con antropólogos y arqueólogos investigan los observatorios solares prehispánicos para conocer las cosmovisiones de esos pueblos...


FUENTE: AIPIN*
Indo América.

El último día de cada año, todos estamos pendientes del reloj, esperando las 12 listos para festejar la llegada del nuevo año. Pero más allá de los brindis y abrazos, el paso de un año al otro sucede en el medio de una noche como cualquier otra en nuestro calendario.

Sin embargo, no siempre fue así ya que de acuerdo con calendarios indígenas del hemisferio sur, el año comenzaba con el primer rayo de sol del 21 de junio; mientras que en el hemisferio norte se iniciaba el 21 de diciembre. No son días puestos al azar, sino que coinciden con puntos clave del ciclo solar: los solsticios que fueron identificados por observación.

“Los calendarios de los pueblos originarios se pueden ver. Nosotros en nuestra cultura occidental no podemos hacer eso, sino que nos regimos por calendarios que se imaginan y en los que confiamos”, explicó el ingeniero Julio Bonilla de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, de Colombia.

Muchos de los pueblos erigieron obras de ingeniería donde se alinearon piedras u otros hitos con los puntos de referencia en el horizonte para trazar el calendario de 365 días. Se trata de estructuras de gran precisión donde se indican los puntos precisos de los solsticios y equinoccios en el ciclo solar.

Actualmente, investigadores de diversas ciencias trabajan en conjunto para tratar de comprender estas cosmovisiones. Es un trabajo transdisciplinario entre astrónomos, arqueólogos, topógrafos, etnógrafos y antropólogos que pretende reconstruir la historia a través de las obras de ingeniería. Uno de los calendarios más conocidos está en Machu Picchu, pero existen otras estructuras similares en todo el mundo.

La fiesta del sol

A lo largo de los 365 días del año, el sol aparece en el horizonte en diferentes puntos, pero en el solsticio de invierno -es decir, cuando el sol alcanza el cenit sobre el Trópico de Cáncer - se detiene y aparece tres días por un mismo punto.
Según Bonilla, ese momento del calendario era identificado como una festividad, no sólo para pueblos americanos sino también en culturas europeas.
“Se trata de un ciclo que uno lo ve, donde se materializa el tiempo en ese primer rayo de sol que sale en la montaña y uno puede ver ese nuevo año. Para las cosmovisiones de los pueblos andinos, ese haz primero de luz da energía y por eso lo esperan con sus palmas hacia el Sol”, detalló.

La arqueoastronomía

Para tratar de dar significado a diferentes estructuras antiguas que se encontraban en todo el mundo, desde la década de 1930 se está gestando una nueva disciplina: la arqueoastronomía.

“La arqueoastronomía la iniciaron principalmente antropólogos, haciendo apreciaciones muy aproximadas. Nosotros como topógrafos e ingenieros estamos tratando de precisar técnicamente alineamientos”, explicó.

El estudio comienza desde la indagación de la astronomía antigua -previa a la cultura occidental- que tiene estrellas con diferentes nombres y otras constelaciones. “Hay que ver como veían los pueblos ancestrales su entorno”, sostuvo Bonilla.

En este trabajo, luego se continúa con la colaboración de herramientas de la topografía, la geodesia y la cartografía que permiten ayudar a dilucidar si las interpretaciones antropológicas de estas estructuras son válidas.

Existen diversas técnicas con diferentes grados de exactitud y complejidad de las que se valen los investigadores. Desde la brújula y la cinta métrica hasta sofisticados GPS, todos se utilizan con el fin de recolectar datos, realizar mediciones y observaciones para analizar sus significados.
“A partir de este tipo de elementos podemos volver a mirar nuestras raíces, lo que éramos”, indicó el especialista y agregó: “Hablamos de interdisciplinariedad porque más allá de identificar un observatorio lo que nos interesa es que podemos recuperar la simbología, el pensamiento y el equilibrio del hombre con el medio ambiente”.

En la provincia de Tucumán, Argentina, existe una estructura, los Menhires, compuesta por columnas fálicas similares a otras que se encuentran en Colombia y Perú. Esta reserva arqueológica situada a 15 km de Tafí del Valle cuenta con unos 50 megalitos que, de acuerdo con las especulaciones de arqueostrónomos incluyen un calendario solar.

Pero el estudio de estas estructuras no es fácil. “Las petras han sido movidas por el gobierno, perdiendo todo el significado astronómico, cósmico, topográfico que pudo haber tenido”, contó Bonilla.

COSMOVISION MAPUCHE - LA CREACION...



Nuestra memoria republicana nos lleva a celebrar nuestra independencia nacional, como el inicio o el comienzo de nuestra nación.
Los invito a apreciar a nuestros ancestros y su cosmovisión de la creación, de un territorio, de un mundo único e irrepetible, nuestra Tierra.

Chile Wenumapu Chao (el Padre del Cielo) creó un espacio único, plano, infinito como un círculo-que llamó Nag Mapu-al que dejó suspendido en el aire. Luego buscó entre otras creaciones que flotaban a la joven Wanglen (estrella) para que ocupara ese espacio. La dejó en el Puel Mapu (el este), que es el lugar del inicio de la vida en el Nag Mapu. Desde allí Wanglen comenzó a caminar y llegó muy cansada y transpirando hasta Pikun Mapu (Norte).
Continuó avanzando y arribó a Lafquén Mapu (Oeste) donde se detuvo a reposar. Allí sus pies sangraron, pero debió seguir su viaje. Casi sin fuerzas llegó al Wuilli Mapu (Sur), donde orinó. A pesar de sus dolores y agotamiento, Wanglen prosiguió su trayecto hasta retornar al punto inicial. Entonces, observó su recorrido y se maravilló: todo su sacrificio y cansancio se habían convertido en quebradas y montañas; sus lágrimas habían formado vertientes y su sangre había mutado en ríos y lagos; los árboles y el pasto habían crecido para que no le dolieran los pies. Todo lo que había creado Wanglen en su sacrificada travesía estaba vivo y debía cuidarlo.
Entonces, Wenu Mapu Chao decidió enviarle un compañero, un joven llamado Luang (guanaco), enamorándose ambos. Pero en el Nag Mapu había también fuerzas negativas y una de ellas se sintió atraída por Wanglen. Se convirtió en humano para acosarla, pero Luang se dio cuenta y le pidió a la joven que caminara tras él para protegerla. Luang peleó contra la fuerza y ésta se escondió detrás de unas piedras, tomando su color y confundiéndose con ellas. La fuerza seguía persiguiendo a Wanglen y un día que ésta le dijo que amaba a Luang y que con él poblaría la Tierra, se puso furiosa y transmuto en una culebra, Kai Kai.
La culebra le dijo a Wanglen que, como no la había aceptado, destruiría toda su hermosa creación. Así, comenzó a hacer llover y a inundarlo todo. Wenu Mapu Chao envió entonces a la culebra Ten Ten y ésta hizo crecer los cerros: Mientras mas subían las aguas los cerros iban elevándose. Finalmente Ten Ten venció a Kai Kai, pero ésta , antes de irse al Minche Mapu (Mundo de Abajo), maldijo a Luang diciéndole que nunca permanecería junto a Wanglen. Se dice que desde el Minche Mapu esta fuerza negativa estará siempre mandando señales de su poder y destruyendo las cosas y las personas. Por último, Wenumapu Chao, para contrarrestar a Kai Kai, y para que las generaciones pudieran multiplicarse, envío a Antu (Sol), para cuidar el Nag Mapu de día, y a Killén (Luna), para que los resguardara de noche

(Comunidad Ayelen, 2001. / Mitos de Chile/ Sonia Montesino Aguirre)

EL DESTINO DE LAS ALMAS Y LA ESTRUCTURA DEL COSMOS.

El mapuche tiene una concepción heroica de la vida, así como de la inmortalidad, bastante similar a la de los pueblos celtas y germanos. Esta concepción es aristocrática, pues está reservada a los jefes políticos religiosos (soberanos o iniciados). Estudiemos el destino del alma según el sujeto fallecido:

1° Los héroes: aquellos guerreros muertos en combate, los ülmen (aristócratas y jefes); los miembros de la clase sacerdotal (en cualquiera de sus jerarquías); los fulminados por el rayo, etc. ascienden a los cielos y allí moran, manifestándose generalmente en las cimas de las montañas y especialmente de los volcanes. Para coadyuvar a tal ascensión se los solía enterrar a los ülmen en lugares sagrados: lo alto de las montañas (por ser los sitios más cercanos al cielo), en los pillan-lelfün (= ámbito territorial de Ngillatun), etc., o se cremaban los guerreros para que el fuego los elevara rápidamente al empíreo, trasmutados en humo. Desde los cielos estos difuntos transformados en divinidades menores, idénticas a los héroes griegos o germanos, velan por el bienestar de la raza y particularmente por sus poblados, lof. En los cielos combatían a los héroes españoles, y aún lo siguen haciendo contra los soldados argentinos. Los antiguos germanos tenían igual concepto con sus ein heriars, guerreros que vivían en el Walhalla y repetían sus combates terrenos. Los héroes en mapuche se llaman pillan (no se debe confundir con el muy poderoso Wenu Pillan, aspecto kratofánico por excelencia de la Divinidad, que comanda a aquellos).

Los pillan, como toda kratofanía, son ambivalentes: su ira puede dañar a un mapuche del mismo modo que habitualmente ellos dañan a los Wingka (el no-mapuche). Suelen castigar a los traidores a la raza y a los conversos al cristianismo; lanzar sus flechas mágicas productoras de enfermedades sobre los ganados y sobre los hombres.

Ellos están siempre presentes en todas las batallas de aquellos mapuche que son observantes de su religión y tradición, ayudándolos a destruir al enemigo, incluso con la colaboración de los ngen, quienes activan fenómenos geológicos y meteorológicos demoledores para el wingka invasor.
El general Kallfükura es hoy día un gran pillan que vela por los suyos, y se dice que dentro de poco ha de venir a reunirse con ellos; todo esto lo hace merecedor de las atenciones sacras del caso.

2° Los niños que mueren prematuramente tienen un lugar especial en los inframundo, en donde aguardan el momento propicio para completar en este mundo el ciclo vital interrumpido.

3° Las mujeres de los héroes siguen el camino de sus compañeros, siempre que acepten ellas también una muerte heroica: inmolándose en la tumba de su hombre; muriendo en el campo de batalla (cumpliendo funciones de apoyo de combate); o siendo buscadas por el héroe en los inframundo de donde las saca y las lleva a los cielos, cual Orfeo o Alceste.

4° El común, es decir, los que mueren de viejos, y son los menos, o mueren a causa del wekufü; ellos no son dignos de llevar una existencia anímica mejor que la terrena. Al igual que los cobardes van a parar a alguno de los inframundo, en donde llevarán una existencia a la inversa de la terrestre: si robaron, siendo robados; si calumniaron, siendo calumniados; etc.

5° Variantes. Algunos héroes que no murieron propiamente en el campo de batalla, aunque sí en forma heroica (cargada de fuerza), suelen tomar como morada un sitio específico, especialmente el lugar donde se transmutaron en héroes ocupando algún objeto propio de este sitio, v.g.: una roca. Estos pillan dispensan ayuda a los transeúntes y castigan a los malintencionados. Su veneración se suele confundir, por ser formalmente análoga, con la tributada a los Ngen. Las apachetas les suelen ser características, y son mediadores, werken, con divinidades propiamente dichas como la Ñuke Mapu (Madre Tierra), etc., según se dice.

Estas cinco tipologías suelen tener algunas variaciones en distintas parcialidades mapuche.
Entre los mapuche suelen existir algunas confusiones entre algunos niveles de los cielos y otros de los infiernos, pero que por razones de espacio no podemos abordar.

También los mismos mapuches suelen disentir en el número de pisos o mapu de que consta el Cosmos. La más ortodoxa de las versiones es la que hemos expuesto: 4 superiores y 4 inferiores. Todas las otras son sólo distintos puntos de vista que no contradicen tal esquema.
Los hay que cuentan 3 (1 cielo, la Mapu, 1 inframundo); los que cuentan 5 (4 cielos y la Mapu); los que 6 (los 4 cielos, la Mapu, y el inframundo como una unidad); los que 7 (4 cielos, la Mapu y 3 inframundos); los que 8 (los 4 cielos y 4 infiernos, dejando tácita la Mapu; los que 9 (la totalidad del conjunto). Esta discrepancia de puntos de vista particulares suele ser muy común en todas las tradiciones arcaicas. Dice al respecto Guenón: "es común a todas las doctrinas tradicionales (la división en tres mundos); pero adquiere formas diversas, y en la India misma no hay dos que coincidan externamente, aunque no se contradigan; estas formas diversas son resultantes de diferentes puntos de vista". 1

El viaje del alma mapuche

Nos detendremos a aclarar un punto que confunde a muchos, aún a los mejor informados, y a los mismos mapuches. Citemos sólo como ejemplo la rectificación que Casamiquela pretende hacer a Mösbach y a Augusta respecto a la traducción que ambos efectuaron de la palabra compuesta Ng'llchenmaiwe (= lugar occidental donde van las almas de los muertos). Casamiquela sostiene que "lo de occidental (en Mösbach), como en Augusta, surge por errónea traducción de ngull, que imaginan sea ngolu, occidente".2

Por lo que a continuación expondremos se mostrará lo acertado de la traducción de los dos misioneros bávaros, así como lo incorrecto de la rectificación de Casamiquela.
Las almas de los muertos comunes siempre van al Oeste, lugar donde el sol pasa al inframundo a través de una abertura, o puerta, (konweantü). Esa es la entrada o puerta del sol. Las almas deben recorrer un camino horizontal hacia el Oeste, y una vez llegadas a esta boca o puerta inician su viaje descendente hacia el inframundo (Figs. 1 y 2).

Cuando el sentido de este fenómeno se perdió, junto con el valor del Sol como psicopompo (i.e.: conductor de almas), recién entonces se comenzó a atribuir el valor de la entrada occidental a objetos concretos, y se ubicó en lugar de ella al mismo inframundo.


Fig.1. El camino del Sol y su paso por las "puertas".

Los mapuche orientales ubicaron la morada de las almas en la cordillera o del otro lado de la misma; los mapuche occidentales la localizaron en las zonas costeras; los mapuche de la costa del Pacífico la sitúan en islas occidentales, como por ejemplo la isla Mocha; y los mapuche de la isla Mocha en regiones allende el mar. Esta ínsula es análoga a aquella de la tradición celta llamada Ouesant

La cordillera y sus cumbres son espacios sagrados, moradas, donde se manifiestan los pillan. Estos seres involucran en el concepto mapuche a los Wenu Mapu Ülmen y a los Wenu Mapu Kona (ciertos seres celestiales) así como a los héroes. Esta circunstancia, que reviste a la cordillera de un carácter sagrado a la vez que funerario, sirvió para aumentar la perplejidad de los mapuche cisandinos; estos últimos ya habían antes confundido los siguientes elementos entre sí: inframundo-entrada occidental-cordillera. Ahora a esa confusión sumarán las valencias exclusivas de la cordillera, fusionando la morada de los héroes -sita en la cordillera, y por lo tanto al Oeste- con el inframundo y la entrada occidental.

El resultado de este proceso es tener localizados en la cordillera, sita en el Oeste, tanto la morada de los héroes como al inframundo con sus wekufü. Con el tiempo se llegará a confundir los pillan con los wekufü (a lo que ayudará la ambivalencia de ambos seres) o a considerar la cordillera y sus volcanes como lugares infernales, en tanto que, en realidad, son todo lo contrario. Téngase en cuenta cuanto más aumentará esta confusión cuando estos mapuche neukinos o rionegrinos emigraron hacia la costa del Pacífico, huyendo de la guerra del general Roca pero conservando su sistema de valores.
Allí precisamente es donde el sistema de referencia cosmológico comenzaría a generar las inconsecuencias que hoy día son detectables. Súmese a todo lo anterior la influencia de los misioneros que endosaban a los pillan la categoría de diablos y se verá reforzada la errónea idea de que el infierno está en la cordillera. Algunos mapuches orientales emigrados al otro lado de la cordillera han desplazado los Andes a la isla Mocha o a algún lugar ignoto allende los mares.
Es importante consignar que para el mapuche cisandino surge un problema que no existe para el transandino: el cruce de la cordillera. El alma del cisandino debe subir a la cima de los volcanes en donde hay tendido un puente peligroso que se debe atravesar, pasado el cual con éxito deberán seguir hasta el Pacífico y de allí hasta la "puerta del sol", donde el barquero infernal los conducirá a través del primer río de los avernos hasta la tierra firme del primer inframundo. Los mapuche transandinos aparentemente no necesitan la ascensión andina, pero en algunos casos hemos escuchado que sí; ¿resabio de cuando los mapuche vivían al este de la cordillera?, difícil es saberlo. El caer del puente peligroso así como el no pagar el peaje al barquero infernal tienen las mismas consecuencias: transformarse en un alma en pena, alwe, y estar en consecuencia a merced de los magos negros, kalku, y de los wekufü malignos, wedakewekufü.
Esto generalmente suele acontecer a quienes no se les hicieron las ceremonias fúnebres correspondientes. Mucho se podría hablar sobre: el liwe, el aiwiñ o loliñ, las diferencias entre am/p’llü/pillan, el wichan kulliñ, el newen, etc., pero dejamos estos temas para otros escritos destinados a tratar "La Estructura del hombre según los Mapuche"

Fig. 2. El viaje de las almas mapuche

OBSERVACIONES IMPORTANTES


Es de capital importancia para la cabal comprensión de lo expuesto tener en consideración los siguientes puntos:


1) La concepción del Cosmos como una esfera dividida en planos horizontales es solo un simbolismo espacial de lo que en realidad es la manifestación del Ser Universal.


2) Los distintos planos son un simbolismo, dentro del espacial, de nivel (i.e.: una transposición analógica en diferentes niveles) de las múltiples modalidades de aquella manifestación.


3) El Cosmos se manifiesta entre dos polos (no manifiestos) uno esencial y otro substancial, entiéndanse estos dos términos en estricto sentido etimológico. En la India se denominan Purusha y Prakriti, en China Tien y Ti, en el judaísmo Chokmah y Binah, en el cristianismo el Santo Espíritu y la Virgen, etc., etc. Precisamente entre esos dos polos se extenderán los distintos niveles horizontales cuyo número es indefinido (i.e.: innumerables); pero en la mayor parte de las tradiciones a los efectos representativos solo se consideran fundamentalmente tres: dos polares y uno ecuatorial. Las variaciones numéricas asignadas por las diversas culturas responden sólo a puntos de vista diferentes, sin que ello implique una contradicción entre ellas.



4) Vale decir que cada uno de los planos horizontales -denominados mundos, cielos, infiernos, planos, esferas, orbes, círculos, etc.- no son otra cosa que el dominio en el que se desarrolla un grado o estado de la Existencia Universal o Manifestación cósmica. En todas las tradiciones los "lugares" simbolizan esencialmente estados.


5) Desde el punto de vista microcósmico la esfera es el ser manifestado y los mundos son cada uno de los múltiples estados de manifestación de ese ser.


6) La Mapu -lato sensu- es el mundo o nivel del hombre, es el dominio ocupado por el estado individual humano de la Existencia Universal. Por consiguiente la Mapu engloba no sólo al planeta Tierra sino a otros mundos corpóreos y extracorpóreos, a todo lo que los occidentales modernos consideran la realidad: los espacios siderales, galaxias, planetas, etc., más otros aspectos no-ordinarios. Por ello, si fuese efectiva la posibilidad de vida en otros planetas, aquellos seres que ocupen el mismo grado jerárquico en la manifestación que el Hombre serán necesariamente humanos, pero extraterrenos, concordando plenamente en sus analogías funcionales y sin importar las diferencias morfológicas.


7) Se toma el estado humano de la Existencia Universal, o Mapu, como punto de referencia, siendo los "cielos" los estados superiores a él, en tanto que los inframundos corresponden a los que le son inferiores.


8) En una representación gráfica correcta la distancia entre los indefinidos niveles cósmicos es infinitesimal. Cada uno de los planos horizontales intersecciona perpendicularmente el segmento de la recta axial en cada uno de los puntos que la componen. El grosor de cada mundo deberá ser representado por el espesor de un segmento de recta, es decir, del mismo ancho de un punto geométrico.



9) Los cielos y los inframundos corresponden en su totalidad a la Realidad No Ordinaria y la Mapu abarca toda la Realidad Ordinaria así como aspectos No Ordinarios. Por eso, pretender hallar la entrada a los inframundos en la Realidad Ordinaria es un disparate (y a pesar de ello muchos lo intentan -en otro orden de cosas- respecto de Agartha, la tierra de los inmortales o, la de los bienaventurados, la Tierra pura de Platón, las montañas Merú y Montsalvat, o el mapuche monte Trengtreng, incluso el Paraíso Terrenal bíblico). Lo que no obsta a que estos lugares, o sus moradores, se manifiesten circunstancial y brevemente en la Realidad Ordinaria, hecho que en lengua mapuche se denomina perimontu o perimol, según el carácter positivo o negativo -respectivamente- de tal manifestación.


10) Cada uno de los niveles horizontales es en sí mismo análogo a todo el Cosmos, cada uno es una Imago Mundi o microcosmos; en esos pequeños cosmos hallamos también niveles análogos y correspondientes a los del gran Cosmos, y así sucesivamente. El conjunto será algo así como esas imágenes catóptricas producidas por la reflexión de un objeto situado entre dos espejos cuyos planos reflectantes se hallan enfrentados, y que lo reproducen indefinidamente. O como esas cajas chinas dentro de las cuales siempre se encuentra otra similar pero más pequeña que, a su vez, contiene otra aún más pequeña, y así sucesivamente. Por eso debe explicitarse a qué sistema se refiere un término determinado, cosa que pocas veces se hace, por falta de competencia, y ello engendra no pocas confusiones o da pábulo a las pretensas contradicciones o incoherencias que hallan los investigadores precisamente allí donde no las hay.


Lo más habitual es la confusión que hacen entre el Cosmos y el mundo terrestre, cooperando al desconcierto, por ejemplo, que los romanos denominaran al Kosmos de los griegos con el vocablo Mundus, y otras circunstancias ajenas al tema. Ejemplo bien claro de esto es lo siguiente. Los astros y planetas se hallan para el mapuche sitos en el segundo cielo (de arriba abajo). Si esto es tomado literalmente, estos cuerpos celestes se hallarían entonces fuera de la "dimensión" - término que gustan emplear, impropiamente, algunos medios de divulgación científica - en que vivimos, es decir, fuera de la materia, del tiempo y del espacio, hecho que la simple observación refutaría. O planteado desde otra perspectiva, "si los astros son parte de la Realidad Ordinaria ¿por qué se los asigna al segundo cielo, que pertenece a la Realidad No Ordinaria?". Ello es fácil de entender si se tiene en cuenta que los astros, como toda cosa, tienen sus aspectos de realidad Ordinario y No Ordinario.


El aspecto material u ordinario lo constituyen los planetas visibles y tiene su ubicación en el microcosmos terrestre ocupando su segundo cielo, en tanto que sus aspectos No Ordinarios ocuparán el segundo cielo del Cosmos propiamente dicho. Esta concepción no es ajena al judeocristianismo, puesto que los siete planetas clásicos tienen por realidad No Ordinaria a los siete Arcángeles. Cada planeta en esa tradición tiene un cuerpo, un alma (anima mundi), un espíritu o inteligencia y un demonio. El Sol que penetra a los inframundos y desempeña funciones como psicopompo es el aspecto No Ordinario del astro visible. El alma de Sol, por ejemplo, se llama antü ñi am.


11) En la figura incluida en el capítulo anterior "La estructura del Cosmos según los Mapuche", se ha representado la división octal junto a la tetrameral de los puntos cardinales. Eso es una impropiedad, puesto que ellas pertenecen a distintos sistemas de referencia, y se ocasiona una tautología gráfica, dado que existe correspondencia entre ambas. Los puntos cardinales (mundo terrestre) son jerárquicamente inferiores a los puntos solsticiales y equinocciales del ciclo anual (mundo sidéreo o astronómico). Son homologables: el solsticio de verano al Norte; el solsticio de invierno al Sur; el equinoccio de primavera al Este y el de otoño al Oeste. Hemos incurrido en esta inexactitud para graficar lo que la cultura mapuche acostumbra a veces, por razones simbólicas, a representar de tal modo.


12) No se ha expuesto: la continuidad entre los distintos niveles cósmicos; la constitución del vórtice esférico universal en lugar de la esfera; las relaciones polares; la dirección de circulación entre los niveles cósmicos; el gradiente de potencial polar indispensable para la manifestación fenoménica; etc.,etc. De hacerlo nos alejaríamos de la forma divulgativa que nos hemos propuesto, así como nos expondríamos a desarrollar temas a los que no nos es dado comentar.

2/14/2009


La creación según los mapuches

El pueblo mapuche explica el origen del mundo a partir de la creencia en un gran cataclismo generado por la furia de dos grandes serpientes que se enfrentaron, Kai-Kai y Treng-Treng. Kai-kai empezó a subir las aguas de los mares y Treng-treng comenzó a levantar los cerros para que los mapuches se protegieran. Mientras Kai-Kai más subía las aguas, Treng-Treng más levantaba los cerros.
De ese modo, muchos mapuches se ahogaron y, a medida que ocurría esto, Treng- Treng los convertía en peces o en piedras, para que vivieran de otra forma. Después de esto, cesó la lucha, Kai- Kai abandonó el combate y se hundió en el mar. De esta manera surgieron los diferentes elementos de la tierra, que fueron vistos como los linajes de las piedras, de los peces y de las aves, entre otros.


LA COSMOVISIÓN MAPUCHE

“En la tierra no había nada, ni agua ni flores. En el aire vivía un Espíritu poderoso y otros Poderes secundarios. Algunos de estos se rebelaron y el Poderoso los convirtió en piedra y les puso el pie encima, lo que hizo que, al partirse formaran las montañas.
Los espíritus que habían quedado vivos y mostraban arrepentimiento salían de las rocas convertidos en llamas y humos de volcán. Los más arrepentidos se elevaron hacia el cielo y se trocaron las estrellas. Su llanto de arrepentimientos es el origen de la lluvia. El espíritu Poderoso halló triste a la tierra y transformó en hombre a un espíritu hijo suyo, el cual al caer quedó sin sentido;
La madre del joven se llenó de pena y para mirarle abrió en el cielo esa ventanilla por donde se asoma su cara pálida, que los hombres llaman luna. El espíritu Poderoso tomó una estrella y convirtiéndola en mujer le ordenó que fuera a acompañar a su hijo. Ella tenía que caminar por la tierra, que la lastimaba, pero ordenó que a su paso crecieran la hierba y las flores, las que al ser tocadas por ella se convertían en aves y mariposas las flores y la hierba en selvas. El espíritu Poderoso los miraba por una ventanilla del cielo que es el Sol.”[1]

A partir del estudio de las culturas antiguas y su relación con el mundo de lo sagrado, se ha entendido la vivienda del hombre, como reflejo de una cosmogonía, una imitación de la obra de los dioses (imago mundi). A la luz de tales afirmaciones, comprendemos que antes de analizar con profundidad la vivienda tradicional mapuche, debemos adentrarnos a estudiar su cosmovisión. De esta manera, muchos de los aspectos espaciales o formales de la ruka, que puedan parecernos fortuitos o casuales, adquieren su sentido último, al amparo de las creencias propias de este pueblo.

El cosmos vertical

El cosmos se concibe como una superposición en el espacio de siete plataformas cuadradas, todas de igual tamaño. Fueron creadas en orden descendente, a partir de la más alta, recinto de los dioses creadores, que se tomó como modelo para las siguientes plataformas.

Las plataformas están agrupadas en tres zonas:

- meli ñom wenu (los cuatro lugares de arriba) o wenu mapu (la tierra de arriba), es la plataforma del bien, donde habitan los dioses, que se distribuyen jerárquicamente a partir de la plataforma más alta, los espíritus, empleados menores de los dioses; y los ancestros, auténticos o míticos, siendo los auténticos los protectores e intermediadores del linaje y los míticos, los consejeros éticos comunes

- Anka wenu (medio arriba) y minche mapu (tierra de abajo), antagónica a la zona anterior, es la plataforma del mal, donde habitan los seres maléficos, que no se agrupan ni tienen relaciones entre ellos.

- Mapu (tierra), el mundo natural donde se sintetiza el conflicto permanente entre las dos zonas anteriores.

“En resumen, la visión cósmica mapuche es dualista y dialéctica: el wepu mapu contiene sólo el bien (tesis); el anka wenu y minche mapu representan el mal (antítesis); y en la tierra coexisten el bien y el mal en una síntesis que no implica fusión, sino yuxtaposición dinámica. La verdadera polaridad tiende a la unión; y la yuxtaposición de dos fuerzas opuestas es una condición necesaria para lograr el equilibrio cósmico dualista”.
[2]

El mapu al ser el mundo real, la superficie de la tierra, la plataforma intermedia entre el mundo de los dioses, lo de arriba y el mundo de los espíritus malignos, lo de abajo; aparece como una alternativa entre lo bueno y lo malo, pero no es solo una zona de fricción entre ambas fuerzas, sino que es el marco de referencia entre los mapuches y su mundo, la fuente originaria del saber: los animales, las plantas y los ancestros. “Nosotros sabemos lo que dicen los animales y lo que son las necesidades de los ciervos, de las aves y de los otros animales. Ha estado solamente poco tiempo en esta tierra el chileno y sabe muy poco sobre las plantas y los animales. Nosotros vivimos aquí por miles de años y los animales nos enseñaron y nos pasaron su conocimiento de familia en familia”.
[3]

Así concebido el cosmos, las plataformas de los dioses serán luminosas y buenas, la tierra de la abundancia, y las de los seres malignos oscuras y caóticas.

“El intercambio entre los mundos, una relación de mutua dependencia entre los vivos y sus ancestros, se realizan en una serie de ceremonias de distinto grado de complejidad en directa relación con la cantidad de familias o linajes involucrados en la rogativa (ngillatún). El rito permite el reordenamiento permanente del mundo; la vida en el mundo físico se considera simplemente como una posición conductual que se desarrolla en un contínuum de episodios pasados y presentes definidos mediante los sucesos históricos de los ancestros, así, la parte importante de la cultura que da la dirección y el sentido de lo correcto o incorrecto en su propio mundo”.
[4]

El cosmos horizontal.

Así como el cosmos se ordena verticalmente, el mundo “real”, o mapu, está ordenado horizontalmente en base a los cuatro puntos cardinales. De allí que la plataforma terrestre, el mundo de los mapuches se constituye en la meli witrán mapu (tierra de los cuatro lugares), también llamada meli chakiñ mapu (tierra de las cuatro ramas) o meli esquina mapu (tierra de las cuatro esquinas). Esta organización se establece a partir del ciclo solar diario, que parte como punto de referencia con el Este, donde nace el sol en la cordillera, para terminar en el Oeste, el mar donde se pone el sol.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, se le asigna un orden jerárquico a los puntos cardinales y connotaciones de bondad y maldad que surgen tanto de la experiencia racional como de lo mágico-religioso. Así podremos ver la íntima relación que hay entre sus vivencias, el contexto natural y geográfico en que habita y el mundo sobrenatural como un todo estructurado. A esto se le ha llamado “orden espacial ético”:

[1] GONZALEZ, L.; SEPÚLVEDA, S. Arte y mito de la cultura mapuche, claves para una lectura de la iconografía textil. Tesis licenciatura Antropología. Universidad de Chile, 1980

[2] GREBE, Maria Ester. Cosmovisión del mundo mapuche. Aspectos antropológicos-sociales, en Culturas indígenas de la Patagonia. Ediciones Cultura Hispanica, 1984.
[3] DILLEHAY, Tom. Araucania; presente y pasado. Editorial Andrés Bello, 1990.
[4] BRUNA, Alejandro El problema del espacio en la visión cosmogónica mapuche, un problema de transculturización vigente.


PUNTOS CARDINALES
PUEL MAPU – ESTE

ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
BUEN VIENTO
BUEN AIRE O BRISA
BUEN TIEMPO
BUEN DIA
BUEN TRABAJO
BUENA COSECHA
ABUNDANCIA
SALUD

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
DIOSES
ESPIRITUS BENEFICOS
ANTEPASADOS
ROGATIVA A LOS DIOSES
AYUDA DIVINA
BUENA SUERTE

PUNTOS CARDINALES
WILLI MAPU – SUR

ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
BONANZA
SOL
BUEN VIENTO
BUEN AIRE O BRISA
BUEN DIA
BUEN TRABAJO
BUENA COSECHA
SALUD

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
BUENA SUERTE

PUNTOS CARDINALES
PIKU MAPU – NORTE


ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
VIENTO NORTE
MAL TIEMPO
LLUVIA
AGUA
TRUENO
TEMPORAL
HELADAS
ROCIO
ENFERNEDAD
MUERTE

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
MALA SUERTE


PUNTOS CARDINALES
LAFKEN MAPU - OESTE


ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
OSCURIDAD
VIENTO MALO
TEMPORAL
MAREMOTO
LLUVIA MALA
NIEVE
HELADAS
RUINA DEL CULTIVO
ENFERMEDAD GRAVE
MUERTE

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
WEKUFE (ESPIRITU DEL MAL)
MALA SUERTE
MAL





En el centro del mundo real, espacio plano, orientado y por lo tanto jerarquizado, se encuentra viviendo el pueblo mapuche en el llamado Rañin Mapu (Tierra de nosotros o El medio de la tierra), desde allí establece una relación con su territorio a partir de él mismo: para situarse no necesita referencias adicionales a las de él mismo, siendo la única referencia necesaria su vivienda, la ruka.
Esta se ubica con preferencia en lomas y a la orilla del agua, a distancia visible de otras de manera de prestarse ayuda; la ubicación en altura los protege de la humedad y les permite mirar todo su dominio. “Nada puede comenzar, hacerse, sin una orientación previa, y toda orientación implica la adquisición de un punto fijo.
Por esta razón el hombre religioso se ha esforzado por establecerse en el “Centro del Mundo”. Para vivir en el Mundo hay que fundarlo, y ningún mundo puede nacer en el “caos” de la homogeneidad y de la relatividad del espacio profano”.[1]

Concepción espacial-temporal del cosmos.

El orden espacial ceremonial mapuche tiene también un desarrollo circular, este es un giro que tiene su inicio en el Este, y se desarrolla en sentido contrario a los punteros del reloj. Todos los rituales mapuches se rigen por este orden, ya sea el ngillatún (rogativa) o el ngeikurrewén (ritual postiniciático de la machi, o curandera), orden espacial que otorga una dimensión temporal basada en el numero de veces que se repite el giro completo.
Este orden sagrado también se refleja en el orden de lo profano, de la vida cotidiana como el servir los alimentos o la bebida (mate, chicha, vino o muday) siguiendo el mismo orden y sentido del giro ceremonial. Este giro alrededor del Raniñ Mapu ratifica a este como centro y la representación de este centro es el rehue, tronco tallado que representa una escalera de comunicación entre las distintas plataformas, que se ubica a la entrada de la ruka (axis mundi).

“Allí en donde por medio de una hierofanía se efectúa la ruptura de niveles se opera al mismo tiempo una “abertura” por lo alto (el mundo divino) o por lo bajo (las regiones infernales, el mundo de los muertos).
Los tres niveles cósmicos –Tierra, Cielo, regiones infernales- se ponen en comunicación. Como acabamos de ver, la comunidad se expresa a veces con la imagen de una columna universal, Axis mundi, que une, a la vez que lo sostiene, el Cielo con la Tierra, y cuya base está hundida en el mundo de abajo. Columna cósmica de semejante índole tan solo puede situarse en el centro mismo del Universo, ya que la totalidad del mundo habitable se extiende alrededor suyo”.[2]

Esta tierra organizada y jerarquizada a partir del centro, muestra claramente su directa participación en el mundo religioso, expresando así su deseo de vivir en un mundo perfecto, tal como los dioses lo concibieron en su creación (imago mundi). El cuidado de la tierra no es otra cosa que expresar a los seres superiores su capacidad de participar de su mundo, asegurando así su trascendencia al plano divino.

“Es interesante señalar que este orden espacial-temporal se repite en el movimiento que algunos mapuches asignan al sol: ‘Viaja por el día de Este a Oeste y por la noche de Oeste a Este, por debajo de la tierra’. En el mismo sentido cabe observar la similitud formal de la ruka mapuche tradicional –tanto en su contorno general como en la distribución de su mobiliario alrededor del fuego –con la ruedecilla antedicha y su giro circular.”
[3]

La vida mapuche transcurre en el interior de la ruka, insertada en el centro del mapu, con la cual se comunica por medio de la puerta de acceso. En la vivienda tradicional no existen las ventanas. Las otras aberturas que la comunican con el exterior son las salidas del humo, que se convierte en un axis mundi, un camino de comunicación con el mundo superior.

“El mundo para el mapuche es un todo coherente que integra bajo una estructura ordenada lo sobrenatural y lo vivencial, en una relación íntima con el contexto natural en que se desarrolla la cultura, así es posible reconocer una red de simbolismos, significancias y valores en la vida cotidiana, en las costumbres y en las tradiciones, como también en sus expresiones físicas del arte, por ejemplo, o la arquitectura. Las relaciones y referencias que este estudio ha hecho, en que la ruka es expresión y símbolo de la cosmovisión mapuche”.
[4]

[1] ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Editorial Labor, 1988.
[2] ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano.
[3] GREBE, Maria Ester. Cosmovisión del mundo mapuche. Aspectos antropológicos-sociales.
[4] HUENCHO, Eliseo; URRUTIA, Alfredo. La vivienda mapuche.

ASTRONOMIA MAPUCHE


Astronomía Mapuche : Guñelve

Para los mapuches Venus era y es Guñelve, la blanca estrella solitaria de ocho puntas, y en el kultrún aparece dibujada en lados opuestos, para explicar su presencia tanto como "estrella de la mañana" y como "estrella de la tarde". Al igual que los mayas, los mapuches conocían tan bien el desplazamiento de Venus en el firmamento, hasta el punto de calcular con bastante exactitud su "período sinódico" el cual se completa en cerca de 583 días. Solían dibujarlo como una estrella de ocho puntas y su símil terrestre era y es la blanca flor del foye (canelo).

Astronomía Mapuche : Su Cosmovisión

“En la tierra no había nada, ni agua ni flores. En el aire vivía un Espíritu Poderoso y otros poderes secundarios. Algunos de ellos se rebelaron y el Espíritu Poderoso los convirtió en piedra y les puso el pie encima, formando las montañas.

Los espíritus que habían quedado vivos y mostraban arrepentimiento salían de las rocas convertidos en llamas y humos de volcán. Los más arrepentidos se elevaron hacia el cielo convirtiéndose en estrellas. Su llanto de arrepentimiento es el origen de la lluvia. El Espíritu Poderoso halló triste a la tierra y transformó en hombre a un espíritu hijo suyo, el cual al caer quedó sin sentido;

La madre del joven se llenó de pena y para mirarle abrió en el cielo esa ventanilla por donde se asoma su cara pálida, que los hombres llaman actualmente Luna. El Espíritu Poderoso tomó una estrella y convirtiéndola en mujer le ordenó que fuera a acompañar a su hijo. Ella tenía que caminar por la tierra, que la lastimaba, pero ordenó que a su paso crecieran la hierba y las flores, las que al ser tocadas por ella se convertían en aves y mariposas, y la hierba en selvas. El Espíritu Poderoso los miraba por una ventanilla del cielo que hoy llamamos Sol.”


Astronomía Mapuche : Cherufe

En la época en que vivió el astrónomo danés Tycho Brahe, en Europa se creía todavía que la aparición de un cometa brillante en el firmamento no era más que una fumarola volcánica colgando dentro de la atmósfera de la Tierra. Curiosamente, los mapuches dentro de sus historias ancestrales, nos cuentan que la deidad mitológica Cherufe habitaría en el interior de los volcanes, y sería uno de los seres causantes de las erupciones volcánicas y los terremotos.
Sin embargo, resulta aún más interesante su conexión con la aparición de estrellas fugaces y cometas, ya que, se le culpaba directamente de ser el causante de un meteoro y su posterior conversión a meteorito (lo que ocurría sólo en algunas ocasiones). E incluso a veces era tal el poder de Cherufe que este podía lanzar gigantescas bolas de fuego acompañadas con una larga cola (cometas), cuya aparición en el firmamento causaba preocupación en el pueblo mapuche. Las piedras volcánicas y los aerolitos lanzados por Cherufe tendrían poderes mágicos los cuales podían ser usados por las Machis.

Astronomía Mapuche

El pueblo mapuche apareció en la zona centro - sur de Chile hace unos 12.550 años. Al igual que todas las culturas ancestrales, el mapuche ha vivido y vive respetando los ciclos de la naturaleza y el Universo. Ellos en sus historias de otros tiempos, narran como fueron los comienzos del Universo: todo parte con una gran explosión o Trufken Ruka, que en español significa: "el estallido de la casa de arriba".
Originalmente, el Universo tenía el aspecto de las cenizas dejadas por las brasas del carbón ardiente y de ahí aparecieron las primeras galaxias. Ellos llaman a la Vía Láctea Wenuleufu que en español quiere decir: "el río de arriba". Al cúmulo de estrellas abierto de las Pléyades le llaman Gulpoñi, cuyo nombre significa: "montón de papas". Antu le llamaron al Sol y Killen a la Luna, que era y es la manifestación femenina del Universo más importante para el mapuche. Estos son sólo algunos ejemplos que confirman que el mapuche además de ser hombres de la tierra, también son hombres del universo.

Para la cultura mapuche la ciencia es entendida como un todo armónico, el universo se ve como un gran ser vivo que regula su propio ser y que utiliza las energías para auto regenerarse y manifestarse reproduciéndose en cualquiera de sus dimensiones ya sea en este mundo material o NAG MAPU o en el mundo intangible o metafísico el WENU MAPU, lugar donde van los que fueron CHE o gente después de su paso por el ciclo de la vida terrenal.

El KIMUN o saber ancestral nos entrega algunos elementos que nos corroboran la visión de ciencia de la cultura mapuche, es así como el axioma que dice KOM KIÑE MEU MUTEN DEUMALEY PU ANTU, PU PULLU, KA PU WANGLEN, PU CHE, PU MAPU, que al traducirlo nos dice que todo esta hecho de lo mismo, el sol, el espíritu, las estrellas, la gente, la tierra corresponde a la verdad de todo lo que existe esta conectado con todo lo demás, diferenciándose de la visión de ciencia que tiene el occidental quienes fragmentan, dividen o comparten la realidad lo que les impide comprender la complejidad y la simplicidad del universo que nos rodea.
La ciencia mapuche nos dice que arriba y abajo existe lo mismo y todo esta compuesto de partículas de energía llamadas NEWEN o fuerza cósmica la cual encontramos simbolizadas en relatos que hablan del origen del ser mapuche y del universo (WANGLEN, TRENG TREG Y KAY KAY, WIRA KA LEUFU y otros) todos ellos nos aportan un conocimiento para descifrar lo que conforma el cosmos y como los sabios mapuches los interpretaron.
A continuación un aspecto resumido de la ciencia mapuche a la cual hemos denominado astros mapuches o astronomía desde lo mapuche.

ANTU, el sol generador de la vida y fuente de energía, es un newen controlador de la naturaleza y concebido por los antiguos sabios como el padre originario ancestral, hacia el se dirigían los ritos que tenía por finalidad restablecer el equilibrio en el NAG MAPU, no se le veneraba como un dios si no que como una fuente infinita de energía que permite la sobre vivencia terrenal.

KUYEN, la luna, considerada madre controladora del espíritu de las aguas y de lo femenino, protectora de los sueños y testigo de la lucha que el mapuche tiene permanentemente con las fuerzas del mal atribuidas a los WESA NEGEN o fuerzas negativas a las cuales por su debilidad les ésta permitido actuar solamente en el mundo material o tangible.

KUYEN tiene una estrecha relación con la mujer mapuche por que controla el ciclo de fertilidad de ésta (KIYENTUN) lo cual era simbolizado con un rito.
WANGLEN, las estrellas o soles que se encuentran en otras dimensiones espacio temporales del universo pero que ejercen influencia como parte de un todo armónico del WENU MAPU o cosmos mapuche.

TOKI KURA, o hachas de piedra, denominación que reciben los meteoritos, verdaderos fragmentos de cuerpos sólidos que existen en el universo. La caída de un TOKI KURA era de buen augurio pues representaba un destino, poder de quien naciera a la vida en el LOF, es así que se dice que cuando nació LEFTRARU O LAUTARO o Lautaro los sabios vieron caer un TOKI KURA que le fue entregado cuando asumió la dirección del pueblo en la lucha de liberación, lo mismo se dice de cuando nació KAPLANG hijo del gran MAGUIL WENU.

WIKA KA LEUFU, nombre mapuche para identificar la vía láctea, corresponde al lugar donde se encuentra nuestro NAG MAPU y los sabios lo veían como un gran río aplastado por un guerrero ancestral quien venció a las fuerzas negativas que habían logrado trascender al principio del todo, el origen del universo.

GUL POÑY, que se traduce como montón de papas, corresponde a la constelación conocida por los occidentales como las Pléyades, los sabios decían que regia la producción de alimentos tales como cereales, leguminosas y tubérculos, también se le conoce como la gallina con sus pollitos.

PUNON CHOIKE, la huella del avestruz, así se identifica a la constelación de Orión lugar considerado por los kimche o sabio como mágico y sagrado, era estudiado por los conocedores e iniciados en las ciencias ocultas mapuche ( de lo cual no se me esta permitido hablar) tan solo podemos agregar una mística relación con la danza del CHOIKE PURUN en la cual se alcanza la experiencia de un vuelo místico de comunicación con lo absoluto donde se pierde la noción del tiempo y aparecen seres y personas ancestrales los que otorgan un poder inigualable y enseñan como ampliar el sentido del ser más allá del horizonte visible.

WENU MAPU, es el universo, el cielo, el territorio donde habitan los antepasados y adonde llegaremos quienes no transgredamos las leyes y el orden natural de las cosas convirtiéndonos en halcones o cóndores del sol.

Esto corresponde a un reducido rescate del conocimiento y sabiduría mapuche pero, sin embargo, de una gran importancia para reconstruir nuestra ciencia como patrimonio colectivo de un pueblo cultura originaria.

El PELOM ésta despertando el PULLU de la gente de la tierra, por ello mirando al pasado y sabiendo que teníamos, y quienes éramos, podremos construir el futuro, por que en el pasado éramos más sagrados, más espirituales.