2/14/2009

LA COSMOVISIÓN MAPUCHE

“En la tierra no había nada, ni agua ni flores. En el aire vivía un Espíritu poderoso y otros Poderes secundarios. Algunos de estos se rebelaron y el Poderoso los convirtió en piedra y les puso el pie encima, lo que hizo que, al partirse formaran las montañas.
Los espíritus que habían quedado vivos y mostraban arrepentimiento salían de las rocas convertidos en llamas y humos de volcán. Los más arrepentidos se elevaron hacia el cielo y se trocaron las estrellas. Su llanto de arrepentimientos es el origen de la lluvia. El espíritu Poderoso halló triste a la tierra y transformó en hombre a un espíritu hijo suyo, el cual al caer quedó sin sentido;
La madre del joven se llenó de pena y para mirarle abrió en el cielo esa ventanilla por donde se asoma su cara pálida, que los hombres llaman luna. El espíritu Poderoso tomó una estrella y convirtiéndola en mujer le ordenó que fuera a acompañar a su hijo. Ella tenía que caminar por la tierra, que la lastimaba, pero ordenó que a su paso crecieran la hierba y las flores, las que al ser tocadas por ella se convertían en aves y mariposas las flores y la hierba en selvas. El espíritu Poderoso los miraba por una ventanilla del cielo que es el Sol.”[1]

A partir del estudio de las culturas antiguas y su relación con el mundo de lo sagrado, se ha entendido la vivienda del hombre, como reflejo de una cosmogonía, una imitación de la obra de los dioses (imago mundi). A la luz de tales afirmaciones, comprendemos que antes de analizar con profundidad la vivienda tradicional mapuche, debemos adentrarnos a estudiar su cosmovisión. De esta manera, muchos de los aspectos espaciales o formales de la ruka, que puedan parecernos fortuitos o casuales, adquieren su sentido último, al amparo de las creencias propias de este pueblo.

El cosmos vertical

El cosmos se concibe como una superposición en el espacio de siete plataformas cuadradas, todas de igual tamaño. Fueron creadas en orden descendente, a partir de la más alta, recinto de los dioses creadores, que se tomó como modelo para las siguientes plataformas.

Las plataformas están agrupadas en tres zonas:

- meli ñom wenu (los cuatro lugares de arriba) o wenu mapu (la tierra de arriba), es la plataforma del bien, donde habitan los dioses, que se distribuyen jerárquicamente a partir de la plataforma más alta, los espíritus, empleados menores de los dioses; y los ancestros, auténticos o míticos, siendo los auténticos los protectores e intermediadores del linaje y los míticos, los consejeros éticos comunes

- Anka wenu (medio arriba) y minche mapu (tierra de abajo), antagónica a la zona anterior, es la plataforma del mal, donde habitan los seres maléficos, que no se agrupan ni tienen relaciones entre ellos.

- Mapu (tierra), el mundo natural donde se sintetiza el conflicto permanente entre las dos zonas anteriores.

“En resumen, la visión cósmica mapuche es dualista y dialéctica: el wepu mapu contiene sólo el bien (tesis); el anka wenu y minche mapu representan el mal (antítesis); y en la tierra coexisten el bien y el mal en una síntesis que no implica fusión, sino yuxtaposición dinámica. La verdadera polaridad tiende a la unión; y la yuxtaposición de dos fuerzas opuestas es una condición necesaria para lograr el equilibrio cósmico dualista”.
[2]

El mapu al ser el mundo real, la superficie de la tierra, la plataforma intermedia entre el mundo de los dioses, lo de arriba y el mundo de los espíritus malignos, lo de abajo; aparece como una alternativa entre lo bueno y lo malo, pero no es solo una zona de fricción entre ambas fuerzas, sino que es el marco de referencia entre los mapuches y su mundo, la fuente originaria del saber: los animales, las plantas y los ancestros. “Nosotros sabemos lo que dicen los animales y lo que son las necesidades de los ciervos, de las aves y de los otros animales. Ha estado solamente poco tiempo en esta tierra el chileno y sabe muy poco sobre las plantas y los animales. Nosotros vivimos aquí por miles de años y los animales nos enseñaron y nos pasaron su conocimiento de familia en familia”.
[3]

Así concebido el cosmos, las plataformas de los dioses serán luminosas y buenas, la tierra de la abundancia, y las de los seres malignos oscuras y caóticas.

“El intercambio entre los mundos, una relación de mutua dependencia entre los vivos y sus ancestros, se realizan en una serie de ceremonias de distinto grado de complejidad en directa relación con la cantidad de familias o linajes involucrados en la rogativa (ngillatún). El rito permite el reordenamiento permanente del mundo; la vida en el mundo físico se considera simplemente como una posición conductual que se desarrolla en un contínuum de episodios pasados y presentes definidos mediante los sucesos históricos de los ancestros, así, la parte importante de la cultura que da la dirección y el sentido de lo correcto o incorrecto en su propio mundo”.
[4]

El cosmos horizontal.

Así como el cosmos se ordena verticalmente, el mundo “real”, o mapu, está ordenado horizontalmente en base a los cuatro puntos cardinales. De allí que la plataforma terrestre, el mundo de los mapuches se constituye en la meli witrán mapu (tierra de los cuatro lugares), también llamada meli chakiñ mapu (tierra de las cuatro ramas) o meli esquina mapu (tierra de las cuatro esquinas). Esta organización se establece a partir del ciclo solar diario, que parte como punto de referencia con el Este, donde nace el sol en la cordillera, para terminar en el Oeste, el mar donde se pone el sol.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, se le asigna un orden jerárquico a los puntos cardinales y connotaciones de bondad y maldad que surgen tanto de la experiencia racional como de lo mágico-religioso. Así podremos ver la íntima relación que hay entre sus vivencias, el contexto natural y geográfico en que habita y el mundo sobrenatural como un todo estructurado. A esto se le ha llamado “orden espacial ético”:

[1] GONZALEZ, L.; SEPÚLVEDA, S. Arte y mito de la cultura mapuche, claves para una lectura de la iconografía textil. Tesis licenciatura Antropología. Universidad de Chile, 1980

[2] GREBE, Maria Ester. Cosmovisión del mundo mapuche. Aspectos antropológicos-sociales, en Culturas indígenas de la Patagonia. Ediciones Cultura Hispanica, 1984.
[3] DILLEHAY, Tom. Araucania; presente y pasado. Editorial Andrés Bello, 1990.
[4] BRUNA, Alejandro El problema del espacio en la visión cosmogónica mapuche, un problema de transculturización vigente.


PUNTOS CARDINALES
PUEL MAPU – ESTE

ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
BUEN VIENTO
BUEN AIRE O BRISA
BUEN TIEMPO
BUEN DIA
BUEN TRABAJO
BUENA COSECHA
ABUNDANCIA
SALUD

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
DIOSES
ESPIRITUS BENEFICOS
ANTEPASADOS
ROGATIVA A LOS DIOSES
AYUDA DIVINA
BUENA SUERTE

PUNTOS CARDINALES
WILLI MAPU – SUR

ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
BONANZA
SOL
BUEN VIENTO
BUEN AIRE O BRISA
BUEN DIA
BUEN TRABAJO
BUENA COSECHA
SALUD

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
BUENA SUERTE

PUNTOS CARDINALES
PIKU MAPU – NORTE


ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
VIENTO NORTE
MAL TIEMPO
LLUVIA
AGUA
TRUENO
TEMPORAL
HELADAS
ROCIO
ENFERNEDAD
MUERTE

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
MALA SUERTE


PUNTOS CARDINALES
LAFKEN MAPU - OESTE


ELEMENTOS EMPIRICO-NATURALES
OSCURIDAD
VIENTO MALO
TEMPORAL
MAREMOTO
LLUVIA MALA
NIEVE
HELADAS
RUINA DEL CULTIVO
ENFERMEDAD GRAVE
MUERTE

ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS
WEKUFE (ESPIRITU DEL MAL)
MALA SUERTE
MAL





En el centro del mundo real, espacio plano, orientado y por lo tanto jerarquizado, se encuentra viviendo el pueblo mapuche en el llamado Rañin Mapu (Tierra de nosotros o El medio de la tierra), desde allí establece una relación con su territorio a partir de él mismo: para situarse no necesita referencias adicionales a las de él mismo, siendo la única referencia necesaria su vivienda, la ruka.
Esta se ubica con preferencia en lomas y a la orilla del agua, a distancia visible de otras de manera de prestarse ayuda; la ubicación en altura los protege de la humedad y les permite mirar todo su dominio. “Nada puede comenzar, hacerse, sin una orientación previa, y toda orientación implica la adquisición de un punto fijo.
Por esta razón el hombre religioso se ha esforzado por establecerse en el “Centro del Mundo”. Para vivir en el Mundo hay que fundarlo, y ningún mundo puede nacer en el “caos” de la homogeneidad y de la relatividad del espacio profano”.[1]

Concepción espacial-temporal del cosmos.

El orden espacial ceremonial mapuche tiene también un desarrollo circular, este es un giro que tiene su inicio en el Este, y se desarrolla en sentido contrario a los punteros del reloj. Todos los rituales mapuches se rigen por este orden, ya sea el ngillatún (rogativa) o el ngeikurrewén (ritual postiniciático de la machi, o curandera), orden espacial que otorga una dimensión temporal basada en el numero de veces que se repite el giro completo.
Este orden sagrado también se refleja en el orden de lo profano, de la vida cotidiana como el servir los alimentos o la bebida (mate, chicha, vino o muday) siguiendo el mismo orden y sentido del giro ceremonial. Este giro alrededor del Raniñ Mapu ratifica a este como centro y la representación de este centro es el rehue, tronco tallado que representa una escalera de comunicación entre las distintas plataformas, que se ubica a la entrada de la ruka (axis mundi).

“Allí en donde por medio de una hierofanía se efectúa la ruptura de niveles se opera al mismo tiempo una “abertura” por lo alto (el mundo divino) o por lo bajo (las regiones infernales, el mundo de los muertos).
Los tres niveles cósmicos –Tierra, Cielo, regiones infernales- se ponen en comunicación. Como acabamos de ver, la comunidad se expresa a veces con la imagen de una columna universal, Axis mundi, que une, a la vez que lo sostiene, el Cielo con la Tierra, y cuya base está hundida en el mundo de abajo. Columna cósmica de semejante índole tan solo puede situarse en el centro mismo del Universo, ya que la totalidad del mundo habitable se extiende alrededor suyo”.[2]

Esta tierra organizada y jerarquizada a partir del centro, muestra claramente su directa participación en el mundo religioso, expresando así su deseo de vivir en un mundo perfecto, tal como los dioses lo concibieron en su creación (imago mundi). El cuidado de la tierra no es otra cosa que expresar a los seres superiores su capacidad de participar de su mundo, asegurando así su trascendencia al plano divino.

“Es interesante señalar que este orden espacial-temporal se repite en el movimiento que algunos mapuches asignan al sol: ‘Viaja por el día de Este a Oeste y por la noche de Oeste a Este, por debajo de la tierra’. En el mismo sentido cabe observar la similitud formal de la ruka mapuche tradicional –tanto en su contorno general como en la distribución de su mobiliario alrededor del fuego –con la ruedecilla antedicha y su giro circular.”
[3]

La vida mapuche transcurre en el interior de la ruka, insertada en el centro del mapu, con la cual se comunica por medio de la puerta de acceso. En la vivienda tradicional no existen las ventanas. Las otras aberturas que la comunican con el exterior son las salidas del humo, que se convierte en un axis mundi, un camino de comunicación con el mundo superior.

“El mundo para el mapuche es un todo coherente que integra bajo una estructura ordenada lo sobrenatural y lo vivencial, en una relación íntima con el contexto natural en que se desarrolla la cultura, así es posible reconocer una red de simbolismos, significancias y valores en la vida cotidiana, en las costumbres y en las tradiciones, como también en sus expresiones físicas del arte, por ejemplo, o la arquitectura. Las relaciones y referencias que este estudio ha hecho, en que la ruka es expresión y símbolo de la cosmovisión mapuche”.
[4]

[1] ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Editorial Labor, 1988.
[2] ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano.
[3] GREBE, Maria Ester. Cosmovisión del mundo mapuche. Aspectos antropológicos-sociales.
[4] HUENCHO, Eliseo; URRUTIA, Alfredo. La vivienda mapuche.

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy completo y de gran interéspara conocer la cosmogonía del pueblo mapuche. Es bueno conocer lo que los mapuche piensan y comprender mejor sus razones y comportamientos y el respeto que se les debe dar. Alicia Morel