2/13/2009

HISTORIA DEL PUEBLO MAPUCHE...

Basado en:Historia de los antiguos mapuches del Sur.José Bengoa.

“Se estructuró una sociedad de personas libres y amantes de su libertad; una sociedad que no requirió de la formación de un estado omnipresente y esclavizador, una sociedad que si bien por su número y densidad podría haberse transformado en un sistema jerarquizado, lo rechazó e hizo de la independencia de sus linajes familiares una cultura”. José Bengoa.

Cosmogonía Mapuche

La cosmogonía mapuche ubica su propio origen después de un gran diluvio provocado por la gran serpiente de los mares, Kai Kai; la otra gran serpiente, la de la tierra, Ten Ten (o Tren Tren) que habita sobre los volcanes, aconsejó a unos pocos hombres de subir hasta las cimas para protegerse; todo quedó inundado y todo comenzó de nuevo con el gran diluvio. Para ellos, sólo se llaman mapuches los sobrevivientes.
Más tarde los propios mapuches, según el pensamiento de los machis (sabios curanderos), interpretarían este gran suceso como un fenómeno que se repite a lo largo del tiempo, como una limpieza y una renovación macro estacional; por ejemplo, para ellos los conquistadores españoles fueron el equivalente al diluvio, una limpieza donde debían perecer algunos mapuches, ayudando así a "limpiar" el territorio de hombres impuros. Hay varias versiones que señalan que los no sobrevivientes se convirtieron en peces o en piedras o en otras formas no humanas.

Existe una segunda leyenda cosmogónica, menos conocida, que describe el origen de los hombres en el mapu y lo sitúa antes del advenimiento del pueblo mapuche como sobreviviente del diluvio. Estos primeros hombres no son llamados mapuche; se dice que antes de poblar la tierra los seres miraban desde arriba y veían todo desierto, hasta que les fue permitido enriquecerla con innumerables formas distintas, hechas con el material de las nubes; luego bajaron los hombres del cielo, conociendo el lenguaje de la naturaleza, y trajeron el idioma mapuche, que es el mismo que se habla en el cielo; con el tiempo estos hombres resultaron todos blancos, y atados a la tierra; querían volver, pero tenían miedo. Los espíritus les prometieron que los harían regresar al cielo en el futuro, y los aconsejaron: no pierdan jamás de vista al sol cuando se levanta y se acuesta, y si necesitan ayuda griten Oooomm, oooommm.

Para el pueblo mapuche los humanos vienen del cielo y volverán a reunirse con los puntos luminosos del cielo nocturno. El lenguaje de la naturaleza se va perdiendo en los hombres, el miedo en ellos va aumentando, y todo degenera. Entonces se hace necesario el diluvio, que limpia la naturaleza y mantiene vivos a los mejores.

Algunos Símbolos mapuche

Adoraban el color azul; tenían un mítico rey azul, Chao Kalfú, a quien imitaban pintándose la cara con rayas azules; usaban mucho y usan todavía el poncho azul con dibujos de colores. Las tinturas azules relacionaban los distintos azules del cielo, las aguas y los seres humanos.

Es fundamental tener muy en cuenta la correspondencia simbólica del cielo y la tierra para comprender la cultura mapuche; debe haber siempre para ellos un equilibrio entre los dos mundos: el mundo de los pillanes (las almas) y el mundo de los hombres.
Evidentemente el elemento agua es central en el pensamiento mapuche; el gran río de la tierra, el Futaleufú (gran río) tiene su imagen, o viceversa, en el gran río del cielo: Huenu Leufú (río del cielo), la vía láctea.

Los volcanes son reverenciados, al parecer siempre considerados como benéficos, pues allí también viven los espíritus de los ancestros. Al Villarica le llamaban Ruca Pillán, literalmente: la casa de los espíritus.

Ritos mapuches

El cultrún, o tambor de las machis, tiene impresos los cuatro puntos cardinales; mediante su sonido se congregan los mapuches alrededor del rehue (un tronco enterrado en el suelo con escalinatas que tiene la función de altar) para el rito de comunicación con los antepasados, la gente baila hasta que la machi entra en trance, su voz se transforma y empieza a hablar en una lengua extraña que nadie conoce, salvo un traductor oficial, dungu machife, que va traduciendo en cantos lo que la o el machi va diciendo.

Dicho lenguaje en trance es semejante al onírico: “se produce en diversos planos y saltos abruptos, con la aparición de figuras míticas”, mezclándose elementos aparentemente inconexos. Los mapuches son grandes estudiosos de los sueños (peuma), siempre interpretados como mensajes provenientes de los pillanes del Wenu Mapu; todo acontecimiento importante siempre es precedido por un sueño, dicen. A veces el rito es un llamado de los pillanes a resistir a los huincas (extranjeros), y es cuando se previene de un gran diluvio que los expulsará.

El calcu, la maldad, es lo que provoca enfermedades, enemistades, desequilibrios y catástrofes naturales. Para restablecer los equilibrios se sacrifican animales, un toro negro o un animal de lana blanca, en caso de sequías por ejemplo; esto da ocasión a restablecer las relaciones sociales entre los hombres. El ritual o la ceremonia de comunicación con los pillanes se llama Nguillatún; para restablecer los equilibrios hay una etapa denominada Conchotún (de Concho, amigo íntimo, compadre), en la que las personas se hacen regalos, se abrazan, se dicen palabras bellas y se ofrecen alimentos mutuamente.

La aparición del huinca, quien es considerado a la vez extranjero y ladrón, significa el inicio de la ruptura entre el cielo y la tierra, el desequilibrio, haciendo perder a los hombres la capacidad de seguir los signos de los pillanes y de la naturaleza. Jugando a la chueca (palihue, juego del palín, parecido al hockey) podían decidir posteriormente en un cahuín (reunión) o futa cahuín (gran reunión) cuando llevarían a cabo el ataque a los wincas, que como el diluvio, los arrasaría de la tierra aunque tuvieran que morir araucanos.

La sanación de las personas también consiste en un restablecimiento de los equilibrios rotos; para ello se hace un rito llamado machitún, donde la machi restablece el equilibrio psicológico y social mediante ritos de carácter simbólico, acompañado del restablecimiento del equilibrio físico, para el cual ofrece preparaciones con hierbas.


La cohesión lingüística mapuche

El pueblo mapuche siempre vivió en las costas de mares o lagos y en las riberas de los ríos, siempre cerca del agua; los pueblos del sur, antes de la conquista, sumaban más de un millón de hombres según las estimaciones. Nunca formaron pueblos o ciudades y al parecer eran bastante pacíficos entre ellos, aunque para la llegada de los españoles ya estaban preparados debido a las luchas contra los incas. Esto no dejó nunca de ser un importante factor de cohesión, que como veremos, no es el único. La paz entre ellos estaba asegurada por un intenso ir y venir entre fiestas e intercambios de productos. Navegaban mucho los ríos. Intercambiaban mujeres; se dice que este último es otro factor importante de cohesión y amistad.

Bengoa afirma de acuerdo a los antecedentes, que los mapuches cultivaban una especie de ley de cortesía que siempre fomentaba la amistad entre las agrupaciones. Es importantísimo destacar que el lenguaje mapuche estaba muy difundido y era prácticamente el único en el sur de Chile; se dice que esta muy especial homogeneidad lingüística (especial porque es raro encontrar tanta homogeneidad de idioma en otras zonas no civilizadas (sin Estado) del planeta) sólo se explica por una continua comunicación entre el valle del Aconcagua y Chiloé.

“La sociabilidad y cortesía mapuche fue capaz de reemplazar al Estado como institución organizadora, controladora y represiva. La sociabilidad, las comidas, las bebidas, el baile interminable, la vida sexual libre entre los jóvenes, la poligamia como sistema de transferencias y alianzas políticas, fueron algunos de los mecanismos que permitieron que surgiera esa sociedad agraria del sur de Chile antes de la llegada de los españoles... Nadie los mandaba.
No había autoridad fuera de la familia; familia amplia, compleja, poligámica, patriarcal, como señala hoy día la antropología. Eran linajes enormes que obedecían a un jefe, cabeza, lonco en lengua mapuche, o a un ulmen, un hombre sabio y rico, gordo por lo general, nos dicen las historias, que había procreado una larga descendencia y que ejercía sobre todos ellos, sobre diversas agrupaciones, el poder de la justicia. Hombre importante con derecho a juzgar”.
La influencia inca se deja notar en algunas palabras y costumbres; el culto a las Huacas es una de ellas, propagada a través de toda la América indígena; la palabra auca es otra más, significa tanto guerra y guerrero como rebelde. Y sin embargo los araucanos no fueron un pueblo siempre en guerra como han querido pintarlo algunos historiadores; los restos arqueológicos no guardan restos de guerreros ni señales de ensalzamiento bélico. La capital inca en Chile fue Quillota, voz quechua; la más austral: Calera de Tango; más allá sólo pucaraes, fuertes que guardaban la frontera y protegían a los mitimaes, o colonias incas.

Los antiguos mapuches y su relación con el agua

Se sabe de niñas que han muerto ahogadas por escuchar sonidos y voces maravillosas llamándolas desde el fondo de las aguas. El mito del Sumpall cuenta de un ser que habita las aguas de los lagos y se lleva a las niñas, más proclives a ahogarse. A veces las niñas vuelven, como almas en pena, cargadas de frutos marinos y pescados, a consolar a sus padres y pedirles que no lloren. El Sumpall vive en Sumpallhue, situado en el fondo de ríos y lagunas.
Decían del Sumpall que era una persona correcta, que cuando se llevaba a una niña cumplía con el protocolo mapuche para el matrimonio y que pagaría por la niña raptada. Por eso se consideraba la primera pesca abundante como paga, tras de lo cual no se hablaba más del asunto. De las niñas ahogadas se decía que se convertían en aves; a veces en una [[huala]], que no vuela bien pero si es excelente nadadora; esto porque el Sumpall todavía la retiene. Hay decenas de relatos y leyendas entorno a los ríos, costas, lagos y lagunas donde interviene el Sumpall. Con el gusto del pueblo mapuche por el agua y la natación no deben haber sido pocos los ahogados.
La retribución que debe hacer el Sumpall está muy arraigada en la cultura mapuche como una ley natural; todo lo que se quita debe ser repuesto; por eso hay muchos ritos en los que se hacen ofrendas y regalos antes de cosechar o quitar. Como por ejemplo las ofrendas que se hacen al mar, poniendo ollas de comida en hilera, sobre la arena; el mar se las lleva, pero debe devolverlo todo con peces abundantes; a veces no es la ola quien trae las retribuciones sino una sirena, una niña que sale del agua con un canasto de peces y mariscos. Igual ceremonia se hace para los funerales, pues todo el mundo trae mucho alimento que se va colocando en hilera desde el muerto; luego todo el mundo come, a veces por varios días.

Las niñas van a bañarse todos los días; se lavan el pelo con quillay, que desengrasa y odoriza. Huellelhue se le dice a los lugares aptos para nadar; Hueyeln es nadar, y hueyelfe es nadador. La relación de los mapuches con el agua es destacada por muchos testigos; se lavan todos los días, en contraste con el español, que en esa época apestaba; se les enseña a los niños desde muy pequeños a nadar y a cruzar ríos, con lo cual se forman muy buenos buzos. El culto a la limpieza se extiende a la casa, que se barre un par de veces al día. Son casi todos los mapuches unos grandes nadadores. Hay documentos que señalan que los niños recién nacidos eran llevados a bañarse al río casi inmediatamente después de nacidos.

Muchos escritos testimonian de los grandes caudales de ríos que hoy son arroyos, o ya no son navegables. También podemos encontrar información acerca de las canoas y de las embarcaciones en general del pueblo araucano, que se iban sofisticando más a medida que se avanza hacia el Sur, pues la navegación por mar hace necesarias embarcaciones mejor construidas. Y sin embargo quedan muy pocos restos arqueológicos o testimonios de la intensa vida fluvial del pueblo araucano; lo poco que se sabe es que eran grandes amigos del agua, que eran excelentes nadadores y que manejaban con mucha pericia sus barcos primitivos (que sin embargo eran tales que podían contener a treinta hombres o cuatro animales vacunos).

La manera en que se construían las canoas está recogida en las crónicas: elegían un árbol grande de tronco grueso de los que abunda en el sur (probablemente caído) y lo van royendo por medio de brasas y conchas. Cavaban el corazón del árbol usando brasas y raspado con conchas, un trabajo largo pero que daba muy buenos resultados.

Su gran relación con el agua se ha perdido en la historia quizás por el mismo hecho de que el pueblo mapuche cambió radicalmente su estilo de vida, pasando de ser gentes de agua (mares, ríos y lagos) a gentes de ganado con la llegada de los españoles y los nuevos animales de rebaño. No es la imagen que se tiene de los mapuches: viviendo a orillas de los ríos y navegándolos muy frecuentemente. La imagen desvirtuada se explica una vez más por su transformación y adaptación al nuevo medio que trajeron los conquistadores: el caballo.

Geografía Humana

Una de las zonas más fértiles fue la del río Cautín, donde al mismo tiempo se supone existía la más numerosa presencia indígena y donde por eso mismo se quiso fundar la capital de Chile: Imperial. En palabras del propio Pedro de Valdivia, explica porque bautizó con el nombre de Imperial a la ciudad que quería por capital para Chile: “porque en aquella provincia y esta en la mayor parte de las casas de los naturales, se hallaron de madera hechas águilas de dos cabezas”.
La densidad de población está explicada por la vida ribereña, la cercanía al mar, el conocimiento de técnicas de pesca, y por el uso del secado y del ahumado para la conservación de alimentos.


El matrimonio entre los antiguos mapuches

El hombre hace regalos: carneros, mantas, joyas, o después, caballos y vacunos. La nueva mujer, a su vez, llega con historias, conocimientos, mundos simbólicos de su propio linaje, que transmite a la familia y a los hijos. Se establece una fuerte amistad entre linajes. Está prohibido el matrimonio entre miembros de un mismo linaje, pero no está prohibido el sexo.
La sexualidad de los mapuches era bastante libre hasta el matrimonio. Este sistema de alianzas tan extendido en el espacio chileno dio lugar a una característica bastante excepcional: a la llegada de los españoles en todo el territorio austral, desde el norte de Santiago hasta Chiloé, se hablaba un mismo idioma. No la impuso el estado sino el sistema matrimonial, la cultura misma.
La ceremonia de matrimonio se llamaba mavún: era una visita por parte de la familia del novio por medio de la cual se hacían todos los regalos a la familia de la novia, sobretodo a la madre por criarla, chales, mantas... pero también carneros, pescados para la fiesta y grandísimos toneles de chicha (un metro de alto), transportados en canoas.
En términos antropológicos, los antiguos mapuches fueron polígamos y practicaron una exogamia patrilineal: la mujer deja la casa paterna, el hombre debe buscar mujer en familias de otros linajes al suyo.

Las visitas entre familias eran muy importantes, tanto que existen distintos términos según el motivo de la visita. Solían ser muy largas, de semanas enteras, con muchos regalos y mucha comilona. A los mapuches no les gustaba vivir apiñados en villas, pero en cambio cultivaban y gustaban mucho de las visitas. Esto explica también la unidad idiomática mapuche y la paz al interior del territorio. Y también la unidad genética: se habla de una misma fisionomía, aunque se señala que los hombres cercanos a la cordillera eran más altos.



Mitos y Leyendas Cosmogónicos

Existen en nuestra cultura una diversidad de leyendas de la creación del mundo , que están íntimamente ligadas al lugar geográfico, a la tradición familiar, a quién lo relata o lo transmite generacionalmente, a una comunidad en particular y en los últimos años a la influencia evangelizadora que se ha dado frente a las comunidades y pueblos indígenas. En este marco referencial es menester destacar que las Comunidades Mapuche, han guardado mucho de la tradición oral familiar, que siempre dan luz a nuevas interpretaciones y comparaciones entre mitos y leyendas, desde diversos puntos del territorio.

Este resguardo de la tradición oral familiar, en la mayoría de los casos se origina en y desde el sentido de pertenencia del mapuche a dicha Comunidad, al medio natural que lo contiene, a su origen natural y familiar (de donde vengo, cuál es mi familia y por ende la historia que me contiene).

Cada Comunidad Mapuche asume símbolos naturales que los caracteriza (kuimi, señales en nuestra lengua) y por lo tanto a partir de esto le da el nombre a los lugares, a sus lugares, a sus particularidades especialmente naturales.
Es así que el pensamiento mágico, el imaginario colectivo crea, (intelectualiza, conceptualiza) un mito, un relato, un símbolo comparativo y compartido entre las diferentes comunidades y familias mapuche. Estos mitos, relatos o símbolos van desde el origen o creación del mundo, la interpretación de los sueños, la representación buena o mala de las imágenes de animales, situaciones, paisajes, personas, etc.

Es interesante destacar la coincidencia entre comunidades distantes entre si, del pueblo mapuche, y también con otros pueblos, respecto de imágenes, apariciones o presencia de por ejemplo animales como el Toro: que al decir de nuestros mayores representa; lo ajeno (desde el sentido de pertenencia identitariamente natural), lo lejano, lo extraño y en la mayoría de los casos, lo malo, lo que hizo o hace daño.

Texto extraído de los “Aportes para la realización del Atlas General de Mitos y Leyendas del Mundo Hispano”
Universidad de Alcalá (España) y Universidad Nacional del Sur, Departamento Humanidades, Curso Antropología y Literatura.
Aportes realizados por María Olga Curipan, agosto de 1998, Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina

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