2/19/2009

EL DESTINO DE LAS ALMAS Y LA ESTRUCTURA DEL COSMOS.

El mapuche tiene una concepción heroica de la vida, así como de la inmortalidad, bastante similar a la de los pueblos celtas y germanos. Esta concepción es aristocrática, pues está reservada a los jefes políticos religiosos (soberanos o iniciados). Estudiemos el destino del alma según el sujeto fallecido:

1° Los héroes: aquellos guerreros muertos en combate, los ülmen (aristócratas y jefes); los miembros de la clase sacerdotal (en cualquiera de sus jerarquías); los fulminados por el rayo, etc. ascienden a los cielos y allí moran, manifestándose generalmente en las cimas de las montañas y especialmente de los volcanes. Para coadyuvar a tal ascensión se los solía enterrar a los ülmen en lugares sagrados: lo alto de las montañas (por ser los sitios más cercanos al cielo), en los pillan-lelfün (= ámbito territorial de Ngillatun), etc., o se cremaban los guerreros para que el fuego los elevara rápidamente al empíreo, trasmutados en humo. Desde los cielos estos difuntos transformados en divinidades menores, idénticas a los héroes griegos o germanos, velan por el bienestar de la raza y particularmente por sus poblados, lof. En los cielos combatían a los héroes españoles, y aún lo siguen haciendo contra los soldados argentinos. Los antiguos germanos tenían igual concepto con sus ein heriars, guerreros que vivían en el Walhalla y repetían sus combates terrenos. Los héroes en mapuche se llaman pillan (no se debe confundir con el muy poderoso Wenu Pillan, aspecto kratofánico por excelencia de la Divinidad, que comanda a aquellos).

Los pillan, como toda kratofanía, son ambivalentes: su ira puede dañar a un mapuche del mismo modo que habitualmente ellos dañan a los Wingka (el no-mapuche). Suelen castigar a los traidores a la raza y a los conversos al cristianismo; lanzar sus flechas mágicas productoras de enfermedades sobre los ganados y sobre los hombres.

Ellos están siempre presentes en todas las batallas de aquellos mapuche que son observantes de su religión y tradición, ayudándolos a destruir al enemigo, incluso con la colaboración de los ngen, quienes activan fenómenos geológicos y meteorológicos demoledores para el wingka invasor.
El general Kallfükura es hoy día un gran pillan que vela por los suyos, y se dice que dentro de poco ha de venir a reunirse con ellos; todo esto lo hace merecedor de las atenciones sacras del caso.

2° Los niños que mueren prematuramente tienen un lugar especial en los inframundo, en donde aguardan el momento propicio para completar en este mundo el ciclo vital interrumpido.

3° Las mujeres de los héroes siguen el camino de sus compañeros, siempre que acepten ellas también una muerte heroica: inmolándose en la tumba de su hombre; muriendo en el campo de batalla (cumpliendo funciones de apoyo de combate); o siendo buscadas por el héroe en los inframundo de donde las saca y las lleva a los cielos, cual Orfeo o Alceste.

4° El común, es decir, los que mueren de viejos, y son los menos, o mueren a causa del wekufü; ellos no son dignos de llevar una existencia anímica mejor que la terrena. Al igual que los cobardes van a parar a alguno de los inframundo, en donde llevarán una existencia a la inversa de la terrestre: si robaron, siendo robados; si calumniaron, siendo calumniados; etc.

5° Variantes. Algunos héroes que no murieron propiamente en el campo de batalla, aunque sí en forma heroica (cargada de fuerza), suelen tomar como morada un sitio específico, especialmente el lugar donde se transmutaron en héroes ocupando algún objeto propio de este sitio, v.g.: una roca. Estos pillan dispensan ayuda a los transeúntes y castigan a los malintencionados. Su veneración se suele confundir, por ser formalmente análoga, con la tributada a los Ngen. Las apachetas les suelen ser características, y son mediadores, werken, con divinidades propiamente dichas como la Ñuke Mapu (Madre Tierra), etc., según se dice.

Estas cinco tipologías suelen tener algunas variaciones en distintas parcialidades mapuche.
Entre los mapuche suelen existir algunas confusiones entre algunos niveles de los cielos y otros de los infiernos, pero que por razones de espacio no podemos abordar.

También los mismos mapuches suelen disentir en el número de pisos o mapu de que consta el Cosmos. La más ortodoxa de las versiones es la que hemos expuesto: 4 superiores y 4 inferiores. Todas las otras son sólo distintos puntos de vista que no contradicen tal esquema.
Los hay que cuentan 3 (1 cielo, la Mapu, 1 inframundo); los que cuentan 5 (4 cielos y la Mapu); los que 6 (los 4 cielos, la Mapu, y el inframundo como una unidad); los que 7 (4 cielos, la Mapu y 3 inframundos); los que 8 (los 4 cielos y 4 infiernos, dejando tácita la Mapu; los que 9 (la totalidad del conjunto). Esta discrepancia de puntos de vista particulares suele ser muy común en todas las tradiciones arcaicas. Dice al respecto Guenón: "es común a todas las doctrinas tradicionales (la división en tres mundos); pero adquiere formas diversas, y en la India misma no hay dos que coincidan externamente, aunque no se contradigan; estas formas diversas son resultantes de diferentes puntos de vista". 1

El viaje del alma mapuche

Nos detendremos a aclarar un punto que confunde a muchos, aún a los mejor informados, y a los mismos mapuches. Citemos sólo como ejemplo la rectificación que Casamiquela pretende hacer a Mösbach y a Augusta respecto a la traducción que ambos efectuaron de la palabra compuesta Ng'llchenmaiwe (= lugar occidental donde van las almas de los muertos). Casamiquela sostiene que "lo de occidental (en Mösbach), como en Augusta, surge por errónea traducción de ngull, que imaginan sea ngolu, occidente".2

Por lo que a continuación expondremos se mostrará lo acertado de la traducción de los dos misioneros bávaros, así como lo incorrecto de la rectificación de Casamiquela.
Las almas de los muertos comunes siempre van al Oeste, lugar donde el sol pasa al inframundo a través de una abertura, o puerta, (konweantü). Esa es la entrada o puerta del sol. Las almas deben recorrer un camino horizontal hacia el Oeste, y una vez llegadas a esta boca o puerta inician su viaje descendente hacia el inframundo (Figs. 1 y 2).

Cuando el sentido de este fenómeno se perdió, junto con el valor del Sol como psicopompo (i.e.: conductor de almas), recién entonces se comenzó a atribuir el valor de la entrada occidental a objetos concretos, y se ubicó en lugar de ella al mismo inframundo.


Fig.1. El camino del Sol y su paso por las "puertas".

Los mapuche orientales ubicaron la morada de las almas en la cordillera o del otro lado de la misma; los mapuche occidentales la localizaron en las zonas costeras; los mapuche de la costa del Pacífico la sitúan en islas occidentales, como por ejemplo la isla Mocha; y los mapuche de la isla Mocha en regiones allende el mar. Esta ínsula es análoga a aquella de la tradición celta llamada Ouesant

La cordillera y sus cumbres son espacios sagrados, moradas, donde se manifiestan los pillan. Estos seres involucran en el concepto mapuche a los Wenu Mapu Ülmen y a los Wenu Mapu Kona (ciertos seres celestiales) así como a los héroes. Esta circunstancia, que reviste a la cordillera de un carácter sagrado a la vez que funerario, sirvió para aumentar la perplejidad de los mapuche cisandinos; estos últimos ya habían antes confundido los siguientes elementos entre sí: inframundo-entrada occidental-cordillera. Ahora a esa confusión sumarán las valencias exclusivas de la cordillera, fusionando la morada de los héroes -sita en la cordillera, y por lo tanto al Oeste- con el inframundo y la entrada occidental.

El resultado de este proceso es tener localizados en la cordillera, sita en el Oeste, tanto la morada de los héroes como al inframundo con sus wekufü. Con el tiempo se llegará a confundir los pillan con los wekufü (a lo que ayudará la ambivalencia de ambos seres) o a considerar la cordillera y sus volcanes como lugares infernales, en tanto que, en realidad, son todo lo contrario. Téngase en cuenta cuanto más aumentará esta confusión cuando estos mapuche neukinos o rionegrinos emigraron hacia la costa del Pacífico, huyendo de la guerra del general Roca pero conservando su sistema de valores.
Allí precisamente es donde el sistema de referencia cosmológico comenzaría a generar las inconsecuencias que hoy día son detectables. Súmese a todo lo anterior la influencia de los misioneros que endosaban a los pillan la categoría de diablos y se verá reforzada la errónea idea de que el infierno está en la cordillera. Algunos mapuches orientales emigrados al otro lado de la cordillera han desplazado los Andes a la isla Mocha o a algún lugar ignoto allende los mares.
Es importante consignar que para el mapuche cisandino surge un problema que no existe para el transandino: el cruce de la cordillera. El alma del cisandino debe subir a la cima de los volcanes en donde hay tendido un puente peligroso que se debe atravesar, pasado el cual con éxito deberán seguir hasta el Pacífico y de allí hasta la "puerta del sol", donde el barquero infernal los conducirá a través del primer río de los avernos hasta la tierra firme del primer inframundo. Los mapuche transandinos aparentemente no necesitan la ascensión andina, pero en algunos casos hemos escuchado que sí; ¿resabio de cuando los mapuche vivían al este de la cordillera?, difícil es saberlo. El caer del puente peligroso así como el no pagar el peaje al barquero infernal tienen las mismas consecuencias: transformarse en un alma en pena, alwe, y estar en consecuencia a merced de los magos negros, kalku, y de los wekufü malignos, wedakewekufü.
Esto generalmente suele acontecer a quienes no se les hicieron las ceremonias fúnebres correspondientes. Mucho se podría hablar sobre: el liwe, el aiwiñ o loliñ, las diferencias entre am/p’llü/pillan, el wichan kulliñ, el newen, etc., pero dejamos estos temas para otros escritos destinados a tratar "La Estructura del hombre según los Mapuche"

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