2/13/2009

cruz vertical(vista desde arriba)

cruz horizontal

cruz horizontal(vista desde arriba)
Fig. 2. Los dos tipos de cruces que surgen de la representación geométrica del Cosmos mapuche.

Si se estima que la sección de la esfera por un plano de dirección cualquiera corresponde a una forma circular, será evidente la existencia de un plano circular Ce-N-Na-S en el que se halla inscripta la cruz vertical o meridiana. y de otro plano también circular E-S-O-N en el que está inscripta la cruz horizontal o ecuatorial.

Es importante señalar que Imbelloni atribuye a las culturas hierocéntricas americanas una concepción del Cosmos cúbica en lugar de esférica, al estudiar lo que él denomina "pensamiento templario". Concebir el cosmos como un cubo es un error interpretativo cometido por Imbelloni, quien generaliza la concepción cuadrangular de los distintos planos del cosmos sostenida por algunos pueblos chamánicos, por ejemplo los quechuas y los centroamericanos. Ninguna tradición arcaica ortodoxa o hierocéntrica considera que el cosmos sea un cubo, ello no concuerda con la experiencia sensible y, por otro lado, no podría servir de fundamento teórico al hombre arcaico.
Por ejemplo, ¿cómo explicaría un sujeto de las culturas chamánicas el movimiento circular de los astros cuando recorren su arco, si su ciencia cosmológica emanada de la metafísica le indica que la trayectoria que éstos deben seguir tiene cuatro ángulos rectos? ¿Cómo explicaría entonces en un Cosmos cúbico el horizonte circular que se presenta ante su vista? (Fig.3).

Fig. 3. El Cosmos según la teoría "templaria de J. Imbelloni(hemos señalado el camino del Sol). Para ser correcta esta representación: el cubo debería estar inscripto en una esfera.

Desde otra perspectiva, la concepción cúbica no responde a la noción básica, que indica el desarrollo isométrico a partir de un centro base fundamental de la teoría constructiva del espacio sagrado. Es evidente que Imbelloni y algunos de sus discípulos, como Orta Nadal y otros estudiosos de las culturas mesoamericanas en especial, han partido del error de proyectar el plano de una ciudad, v.g.: Cuzco, en los dos sentidos de la dirección vertical, arriba y abajo.

Incurren en este error por no haber tenido en cuenta los principios metafísicos que rigen estas elaboraciones del pensamiento, de las cuales el pensamiento mántico es una degradación, al contrario de lo que opina el insigne americanista.

Si él hubiese considerado el principio de jerarquía jamás hubiera proyectado la tierra al cielo, sino al revés, el cielo sobre la tierra. Este principio se encuentra aplicado con toda propiedad y claridad en Egipto con sus nomos (= provincias) terrestres y celestes, en el cristianismo con la Ciudad de Dios de San Agustín y el Apocalipsis con la Jerusalén celestial.
Por otra parte, Imbelloni tampoco tuvo en cuenta la diferencia fundamental existente entre el cubo y la esfera, cuyas secciones son el cuadrado y el círculo respectivamente; el cuadrado es la "solidificación" o "fijación" del cosmos, es decir, su conversión en estático y pasivo. El cuadrado es el símbolo propio de las ciudades, pero nunca jamás de los cielos o del cosmos mismo, que son dinámicos y activos (salvo la aplicación, en casos especiales, a los símbolos del "principio de analogía inversa"). Este simbolismo es el sustentado por la Biblia al representar al Paraíso terrestre como circular en el principio de los tiempos, y a la Jerusalén arquetípica del fin de los tiempos como una ciudad cuadrangular y mineral (nótese que aquí se aplica la analogía inversa).

Es cierto que los pueblos mesoamericanos conciben los niveles cósmicos como rectangulares, los chinos y quechuas como cuadrados, pero sería erróneo ver allí una contradicción. Los gráficos que se incluyen servirán de argumento, a la par del hecho que esos pueblos admiten las trayectorias circulares de los astros y un horizonte visual curvo (Fig. 4, 5 y 6).


Fig. 4. Las distintas posiciones ocupadas por el sol en su carrera anual tienen dos límites extremos que se alcanzan en los solsticios de verano e invierno. De ahí la expresión mapuche "hasta allí llega el. Sol".

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